La economía española desaceleró su crecimiento en el segundo trimestre del año, informó el viernes el Banco de España, en momentos en que la crisis de deuda y las malas perspectivas en Estados Unidos siguen golpeando los mercados europeos.

El producto interno bruto (PIB) de España creció un 0,2% entre abril y junio en comparación con el 0,7% del mismo trimestre de 2010. Los datos de la entidad reguladora son provisionales y deben ser confirmados en las próximas semanas por el Instituto Nacional de Estadística.

El gobierno augura una tasa de crecimiento del 1,3% para final de año, una previsión que tanto el Banco de España como algunos organismos internacionales consideran demasiado optimista, sobre todo porque el desempleo roza el 21% y el consumo permanece estancado.

"Es un poco pronto para hablar de una posible vuelta a la recesión", dijo Nuria Alvarez, analista de la gestora de inversiones Renta 4. "Pero es cierto que sigue habiendo poco consumo y eso repercute negativamente el crecimiento".

Sin embargo, la ministra de Economía, Elena Salgado, dijo que espera un comportamiento "más positivo" del PIB en el tercer trimestre.

"Es un crecimiento inferior al del primer trimestre (0,3, pero se compara con el segundo trimestre de 2010, que fue excepcionalmente bueno. El tercer trimestre será mejor", afirmó en una entrevista con la radio pública RNE.

Mientras tanto, el país ibérico cerró una de las semanas de mayor tensión financiera desde los acontecimientos que sucedieron a la bancarrota del banco Lehman Brothers en septiembre de 2008. La prima de riesgo con respecto al bono de referencia alemán se mantiene en valores cercanos a la quiebra técnica y la bolsa de Madrid ha perdido casi un 10% de su valor en los últimos cinco días.

El sobreprecio de los bonos españoles a 10 años frente a los alemanes, que marca la financiación para un Estado y sus bancos, estableció un nuevo récord el viernes al acercarse a los 420 puntos básicos, con la obligación de pagar un rendimiento por su deuda de casi el 6,5%.

Aunque no existe una regla general, una prima de riesgo por encima de 400 puntos y un interés de los bonos a 10 años en el 7% con respecto a Alemania marcan una línea roja para la solvencia de un país en Europa.

Poco después de tocar techo, el diferencial se relajó hasta los 370 puntos. El mercado de renta variable madrileño despidió una sesión muy volátil en plano, aunque por momentos llegó a rebotar casi un 2%.

"Que el diferencial se mantenga mucho tiempo en estos niveles no es bueno. Al tener que pagar más intereses, la propia economía puede tener un problema de financiación", explicó Alvarez. "Como solución se tendrían que tomar nuevas medidas de ajuste fiscal para cumplir con los objetivos de reducción de déficit que se han planteado", agregó.

El gobierno español tiene previsto aprobar nuevos ajustes, como la reducción del gasto farmacéutico, a fines de agosto antes de que arranque la campaña para las elecciones del próximo 20 de noviembre.

Italia y España --la tercera y cuarta economías de la eurozona-- se han visto sacudidas esta semana por la crisis de deuda soberana europea y los malos indicadores económicos de Estados Unidos.

"El miedo a que Estados Unidos vuelva a la recesión es uno de los factores que están afectando a los mercados", señaló Alvarez. "En Europa sigue existiendo un riesgo de deuda soberana que sigue sin solucionarse".

Agregó que "se está generando más incertidumbre de la que ya hay. Y el foco se está centrando en España e Italia".

Un rescate financiero de estos dos países sería casi imposible de costear, ya que el tamaño de sus economías es muy superior a la de los países europeos ya rescatados: Grecia, Irlanda y Portugal.

La canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Nicolás Sarkozy interrumpieron sus vacaciones para estudiar soluciones y entrevistarse telefónicamente con su homólogo español José Luis Rodríguez Zapatero.

El comisario europeo de Asuntos Económicos, el finlandés Olli Rehn, intervino el viernes en rueda de prensa para defender las políticas de ajuste de Italia y España y confió en que las nuevas medidas aprobadas en julio por la Unión Europea para el segundo rescate de Grecia calmen los mercados y den una tregua al euro.

Por si los problemas económicos no fueran suficientes, España se enfrenta a un rebrote de la llamada revolución de los "indignados", jóvenes en su mayoría que protestan en la calle contra los partidos políticos y las recetas que se están aplicando para salir de la crisis.

Aunque en menor número que durante el máximo apogeo del movimiento en mayo, la policía cargó en la madrugada del viernes contra centenares de manifestantes que desde hace días cortan el tráfico en el centro de Madrid.

El objetivo de los "indignados" es acceder a la céntrica Puerta del Sol, resguardada por la policía, con la intención de restablecer sus famosos campamentos reivindicativos.

Los incidentes dejaron 20 heridos, siete de ellos agentes, y cuatro detenidos.