Estados Unidos autorizó al Consejo Nacional de Transición (CNT) a tomar el control de la embajada de Libia en Washington, casi cinco meses después de romper relaciones con la legación que representaba al régimen de Muamar el Gadafi.

"Se ha firmado una orden que abre el proceso legal para que el CNT asuma el mando", informó a Efe Noel Coay, un portavoz del Departamento de Estado estadounidense.

La orden permitirá al grupo opositor libio, al que Washington reconoció en junio como "representante legítimo" del país, reabrir la embajada bajo su control, acreditar a diplomáticos y acceder a la cuenta de ahorros de la embajada, congelada en marzo y en la que según la cadena CNN, hay acumulados unos 13 millones de dólares.

Los nuevos fondos serán un nuevo impulso para el CNT, aquejado de dificultades financieras y que pedía desde hace meses que Washington permitiera que los activos bloqueados del régimen de Gadafi en Estados Unidos fueran a parar a sus arcas.

El pasado 10 de marzo, la secretaria de Estado Hillary Clinton anunció el cierre de la embajada libia en la capital estadounidense, y aseguró que no aceptaría "a enviados del régimen de Gadafi representándole en Washington".

La decisión se produjo después de que el embajador Ali Aujali renegara del régimen de Gadafi, y este notificara al Departamento de Estado que el diplomático ya no representaba sus intereses, lo que EE.UU. no consideró válido al no poder verificar su autenticidad.

La entrega del control de la embajada se produce al tiempo que el Departamento de Estado exige al CNT que investigue la muerte del jefe del Estado Mayor de las fuerzas rebeldes, Abdelfatah Yunis, ante la preocupación de que el asesinato haya sido iniciado por disidentes dentro de los grupos de oposición.

Mientras, la embajada estadounidense en Trípoli sigue cerrada, y su personal abandonó el país a finales de febrero, cuando comenzaron los ataques.

Varios representantes del Departamento de Estado se reunieron en julio con miembros del Gobierno de Gadafi en Túnez, aunque Washington ha insistido en que se trató de una reunión puntual con la intención de subrayar la exigencia al líder libio a que abandone el poder.