Un jurado federal condenó el viernes a cinco policías o ex policías por un tiroteo mortífero en un puente de Nueva Orleáns poco después del paso del devastador huracán Katrina.

El ex oficial Robert Faulcon, los sargentos Robert Gisevius y Kenneth Bowen, el oficial Anthony Villavaso y el sargento retirado Arthur Kaufman fueron condenados por cargos derivados del encubrimiento del tiroteo. Todos menos Kaufman fueron condenados por violaciones a los derechos humanos por el tiroteo. Kaufman, que investigó el hecho, fue acusado sólo de encubrimiento.

El juicio puso a prueba los esfuerzos del Departamento de Justicia por limpiar un departamento de policía con reputación de brutalidad y corrupción. En total veinte policías o ex policías fueron acusados el año pasado en una serie de investigaciones federales. La mayoría de los casos se concentra en acciones posteriores al huracán el 29 de agosto del 2005, que sumió la ciudad inundada en un estado de anarquía y desesperación.

La madre de James Brissette, un muchacho de 17 años y uno de los dos muertos en el puente, dijo que sintió alivio por el veredicto después de "seis años largos y duros".

Su madre, Sherrel Johnson, dijo que tratará de llevar su vida adelante, pero lamentó lo que se perdió en la vida de su hijo. "Para él no habrá graduación, ni bebés, ni nada. Mi niño nunca tendrá nada", se lamentó.

La familia de Ronald Madison, un hombre discapacitado de 40 años muerto en el puente, dijo en una declaración que la familia aguardó seis años "para saber lo que ocurrió realmente".

La hermana de la víctima Jackie Madison Brown leyó la declaración, en la que dijo también que después de un acontecimiento como Katrina, "todos los ciudadanos, no importa de qué color o qué clase, merecen protección".

La sentencia se fijó tentativamente para el 14 de diciembre. Kaufman está en libertad condicional hasta la sentencia. Los otros cuatro están encarcelados y enfrentan posibles cadenas perpetuas.

Durante el juicio federal de cinco semanas, la fiscalía dijo que los policías dispararon contra personas inermes sin justificación ni advertencia, y que mataron a dos e hirieron a cuatro el 4 de septiembre del 2005, para embarcarse después en un encubrimiento que incluyó testigos falsos, informes falsificados y una pistola que ellos mismos colocaron en el lugar.

Los abogados de la defensa dijeron por su parte que los policías contestaban los disparos y que creían razonablemente que sus vidas estaban en peligro al responder al llamado urgente de otro agente.

El fiscal adjunto Theodore Carter dijo el martes en su alegato final que los policías no tuvieron justificación para disparar contra personas inermes e indefensas que trataban de cruzar el puente en busca de alimentos y ayuda días después del huracán.