Una jueza citó el viernes al ex arzobispo de Filadelfia, de 88 años, para que comparezca el próximo mes en la corte a fin de determinar si debe declarar en relación con un caso criminal de abuso imputado a un sacerdote.

Fiscales de la ciudad quieren preservar el testimonio del cardenal Anthony Bevilacqua antes del juicio del próximo año debido a que padece cáncer y demencia. Bevilacqua es un potencial testigo en el caso.

Monseñor William Lynn, de 60 años, subordinado de Bevilacqua, está acusado de poner en riesgo a menores de edad y de conspiración por presuntamente transferir a sacerdotes pederastas a parroquias nuevas sin realizar advertencias.

Se trata del primer jerarca de la Iglesia en Estados Unidos que es acusado en ese escándalo de abuso de sacerdotes. Tres sacerdotes y un ex maestro están acusados de violación sexual y son coacusados en el caso, cuyo juicio iniciará el 26 de marzo.

Abogados de la Arquidiócesis Católica Romana de Filadelfia argumentaron en la audiencia del viernes que Bevilacqua está demasiado débil para testificar, y señalaron que no declaró ante el jurado investigador en enero debido a su condición.

"El cardenal sufre de cáncer de próstata, demencia, ansiedad, depresión, (y) enormes desórdenes del sueño y ... su salud física y mental continúa deteriorándose", escribieron los abogados Thomas Bergstrom y Jeffrey Lindy en su moción para bloquear el testimonio.

La jueza M. Teresa Sarmina, del tribunal de apelaciones civiles, solicitó copias de los registros médicos de Bevilacqua y le ordenó asistir a la corte el 12 de septiembre.

Bevilacqua, capacitado tanto en derecho civil como canónico, encabezó la arquidiócesis de Filadelfia de 1988 al 2003.