La inflación de julio respecto de junio fue de 0,53% y de 11,18% comparada con julio de 2010, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) de Bolivia.

Según el último informe del INE, la inflación acumulada entre enero y julio llegó a 4,82% por un aumento en el precio del tomate, la papa y la vivienda.

El ministro de Economía, Luis Arce, dijo que la inflación está "bajo control" mientras que un informe del Banco Central (BC) aseguró el viernes que la presión inflacionaria "disminuirá hasta situarse en torno al 6% a fines de 2011", en línea con la previsión del gobierno. Pero organismos privados estimaron que la tasa anual rebasará las estimaciones oficiales hasta fin de año.

La "inflación externa" y la "apreciación de las monedas de los socios comerciales", influyó en la presión inflacionaria boliviana así como "los efectos rezagados de los problemas en el sector agropecuario en 2010" que derivaron en "especulación", según el informe del BC.

Sequías, inundaciones y políticas restrictivas a las exportaciones de alimentos provocaron una caída en la producción agrícola el año pasado y los efectos se sintieron los primeros meses de este año.

Alejada de los coletazos de la crisis internacional, la economía boliviana muestra un "dinamismo que hace prever que el crecimiento del PIB en 2011 podría pasar las proyecciones oficiales del 6% y llegar a 6,5%, dijo el BC.

El desempeño es atribuido por observadores independientes a los buenos precios de los minerales y los hidrocarburos, que son el grueso de las exportaciones.

No obstante, el presidente Evo Morales convocó el viernes a su gabinete para analizar la delicada situación financiera internacional derivada de la crisis de la deuda en Estados Unidos y Europa que ha provocado un remezón en las principales bolsas.

"Si Estados Unidos y Europa entran en quiebra, nos van a dejar sin mercado y eso nos afectará", dijo el mandatario en la víspera.