El ministro brasileño de Defensa, Nelson Jobim, intentó hoy rebajar la tensión que se respira en el Gobierno y desmintió unas declaraciones aireadas por la prensa en las que supuestamente descalifica a otros miembros del Ejecutivo de Brasil, donde han empezado a circular rumores de una inminente destitución.

Jobim, jurista y expresidente del Supremo Tribunal Federal (STF), negó hoy haber calificado de "debilucha" a la ministra de Relaciones Institucionales, Ideli Salvatti, y aseguró que esa información, difundida hoy en el diario Folha de Sao Paulo forma "parte de un juego de intrigas".

Según una columna de crónica política y social del rotativo, Jobim se refirió también a la titular de Presidencia, Gleisi Hoffmann, de quien dijo que "ni siquiera conoce Brasilia" en una entrevista que previsiblemente aparecerá mañana en la revista Piauí.

"En ningún momento hice referencias de esa naturaleza a ella (Salvatti)", dijo el ministro, citado en un comunicado oficial.

Según la nota, Jobim elogió a la ministra Salvatti y rechazó haber hecho comentarios despreciativos hacia otros integrantes del Ejecutivo presidido por la presidenta Dilma Rousseff.

"Reconozco en Ideli una capacidad y tenacidad importantísimas en la conducción de asuntos dentro del Congreso", subrayó el ministro.

Esas supuestas declaraciones citadas por la prensa llegan después de que esta misma semana Jobim, perteneciente al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, aliado del Gobierno), reconociera públicamente que en las últimas elecciones presidenciales votó al candidato de la oposición José Serra, de quien se declaró "amigo íntimo".

En una entrevista a un canal brasileño, Jobim manifestó que permaneció "totalmente apartado" de la campaña electoral de Rousseff por razones "personales inamovibles".

El ministro, quien ya ocupó la cartera de Defensa con el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, hoy participó en la ciudad de Tabatinga, en el estado brasileño Amazonas, en la firma de un acuerdo para la puesta a punto de un plan de seguridad bilateral de fronteras con las autoridades colombianas.

En el acto también participaron su compañero de partido y vicepresidente de Brasil, Michel Temer, y el ministro de Justicia brasileño, José Eduardo Cardozo, entre otras autoridades.

Según Folha, la presidenta conversó hoy brevemente con el ministro por teléfono, antes de su regreso a Brasilia, para comunicarle que la única salida posible a la crisis era que presentara su dimisión.

De acuerdo con esta versión, en el caso de que el ministro se oponga a presentar su renuncia Rousseff se verá forzada a destituirlo.