La campaña de represión del Gobierno sirio contra sus ciudadanos "sitúa a Siria y a la región en un camino muy peligroso", advirtió hoy el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.

El presidente sirio, Bachar al Asad, "se encuentra de salida (...) todos debemos empezar a pensar en el futuro sin él, porque los 23 millones de ciudadanos sirios ya han empezado a planteárselo", declaró el portavoz en su rueda de prensa diaria.

Carney respondía así a las preguntas de los periodistas después de que Al Asad emitiera hoy un decreto que permite el multipartidismo en el país, una de las primeras reivindicaciones que plantearon en su día los manifestantes antes de pasar a pedir la caída del régimen.

El anuncio de Al Asad, que llegó horas después de una condena del Consejo de Seguridad de la ONU contra las acciones del régimen, se produjo al mismo tiempo que se registraba un recrudecimiento de la ofensiva militar contra los opositores en todo el país y, sobre todo, en la ciudad de Hama.

En esta ciudad fallecieron el miércoles al menos treinta personas a causa de los bombardeos.

Aunque, a diferencia de otros casos en Oriente Medio, el Gobierno en Washington no ha exigido a Al Asad directamente que abandone el poder, EE.UU. ha apuntado que se plantea imponer nuevas medidas contra el régimen.

El Departamento del Tesoro anunció hoy sanciones contra el parlamentario y empresario sirio Muhammad Hamsho y su compañía, Hamsho International Group, al acusarlo de actuar como testaferro del Al Asad.

Bajo estas sanciones, los ciudadanos y entidades estadounidenses tienen prohibido hacer negocios con los individuos o entidades afectados, y los activos de éstos bajo jurisdicción estadounidense quedan congelados.