El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, opinó hoy que la crisis internacional es estructural y que tardará en ser superada, por lo que sugirió medidas regionales para enfrentar los posibles efectos negativos en América Latina.

"Estamos muy preocupados y muy atentos" a la situación en Estados Unidos, señaló el mandatario en un diálogo con representantes de la Asociación de Prensa Extranjera (APE), en el que señaló que su Gobierno analiza medidas para afrontar las posibles consecuencias de una profundización de la crisis internacional.

Correa, que es economista de profesión, dijo que le preocupa que la situación en Grecia se extienda a otros países de la Unión Europea, así como de que los problemas en Estados Unidos, que para él son estructurales, se profundicen, ya que ello implicaría riesgos para toda América Latina.

Sin embargo, añadió que intuía que el Congreso estadounidense iba a ampliar el techo de endeudamiento de ese país, para evitar una cesación de pagos, pues un "default" hubiese implicado graves efectos mundiales.

Pero dijo que para él, el problema en Estados Unidos "no es ampliar el límite de endeudamiento (...) El problema es el endeudamiento" en sí mismo, que alcanza una relación del 95 por ciento respecto del producto interior bruto (PIB).

Ante el riesgo de un colapso en las economías grandes, Correa es partidario de que la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) elabore un plan regional con un enfoque estructural para protegerse.

Esa estrategia debería proteger a la región frente a una economía dominada por el dólar, dijo Correa y sugirió crear mecanismos de compensación de pagos para el comercio regional, constituir mecanismos de reservas regionales y desarrollar una nueva arquitectura financiera latinoamericana.

El mandatario ecuatoriano se mostró preocupado sobre los efectos de la crisis en los precios del petróleo, el principal producto de exportación de su país.

Sin embargo, dijo que hay perspectivas, según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep), de que el precio del crudo se mantenga para el próximo año, porque se prevé un crecimiento de la demanda en un 3 por ciento.