La llegada del ex canciller Celso Amorim al Ministerio de Defensa de Brasil tras la abrupta renuncia de Nelson Jobim, pondrá el cargo en manos de un diplomático reconocido por su experiencia negociadora y su amplio conocimiento de las cuestiones internacionales, comentaron analistas políticos.

Amorim, de 68 años, es un diplomático de carrera que ocupó el Ministerio de Relaciones Exteriores durante los ocho años del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y fue llamado por la presidenta Dilma Rousseff para sustituir a Jobim, quien renunció la noche del jueves tras caer en desgracia con la gobernante por criticar a sus colegas de gabinete.

Para tranquilizar a las fuerzas armadas sobre el súbito cambio en el ministerio, Rousseff se reunió temprano el viernes con los comandantes en jefe de las tres ramas militares para informarles que el cambio de ministro no significaría sustituciones en el alto mando castrense.

Analistas consultados destacaron que el nuevo ministro llega al cargo con una reconocida habilidad política que facilitará su entendimiento con los militares.

"Celso Amorim es una persona competente, un negociador político muy bueno y no va a tener problemas", opinó el analista político Alexandre Barros. "El tiene muy buenas relaciones políticas y tiene una gran capacidad de negociación".

Destacó el hecho de que a lo largo de su carrera, Amorim se desempeñó fundamentalmente en el área multilateral, como representante de Brasil en organismos internacionales, lo que le permitirá mantener y profundizar el lado diplomático del sector de Defensa.

En su primer comentario a la prensa desde su nombramiento, Amorim dijo a periodistas en la ciudad nororiental de Joao Pessoa que pretende desempeñar el nuevo cargo con el mismo empeño que tuvo en otras funciones.

"Quería expresar mi agradecimiento a la presidenta Dilma Rousseff, en cuyo gobierno pretendo servir y trabajar con el mismo ahinco y empeño que trabajé en otras funciones. Tengo mucho aprecio por el trabajo hecho por mis antecesores, inclusive el ministro Nelson Jobim", manifestó Amorim, quien asumirá el ministerio el lunes.

Bajo la gestión de Jobim, quien llegó al ministerio en 2007 con el gobierno de Lula, Brasil promovió la creación de un Consejo Suramericano de Defensa, con participación de los titulares del ramo de América del Sur, y negoció acuerdos de cooperación en seguridad con países de América Latina y Europa.

"Amorim entiende las cuestiones internacionales y entiende las cuestiones de defensa. Es un nacionalista, así que los militares se van a identificar con eso", opinó el profesor de ciencias políticas David Fleischer, de la Universidad de Brasilia.

Coincidió en ello con el profesor Francisco Fonseca, de la Fundación Getulio Vargas, quien consideró que "Amorim fue un gran ministro, uno que cambió la política exterior de Brasil, la expandió y la hizo más ambiciosa y compleja de lo que era anteriormente".

No obstante, su llegada se produjo en medio de la turbulenta caída de Nelson Jobim, un jurista de amplia experiencia política, quien fue ex diputado, ex juez de la corte suprema y ex ministro de Justicia.

Pese a su destacada trayectoria política, fue una cadena de imprudencias las que lo llevaron a caer en desgracia con Rousseff hasta el punto que perdió su confianza.

En junio elogió al ex presidente Fernando Henrique Cardoso, durante la celebración de su 80 cumpleaños, porque "nunca alzó la voz contra un subordinado", lo que fue interpretado por medios de prensa y observadores políticos como una crítica indirecta a Rousseff, conocida por su temperamento fuerte y por levantar la voz a sus subalternos.

La semana pasada volvió a generar tumulto cuando declaró en una entrevista televisada con el portal de internet UOL que no había votado por Rousseff en las elecciones de octubre, sino por su adversario José Serra.

La gota que derramó el vaso se dio esta semana cuando la revista Piauí publicó un perfil de Jobim en el que hizo críticas a dos de las ministras más cercanas a Rousseff: la ministra de Relaciones Institucionales Ideli Salvatti y la jefa de gabinete Gleisi Hoffman.

"El ex ministro Jobim se estaba convirtiendo en una sombra negativa para la presidencia. Sus comentarios sobre votar por otro candidato presidencial, sus críticas a otros ministros, todo eso era pisotear la presidencia", comentó Fonseca.