Cuatro miembros de la familia Bonilla y su abogada Jessica Domínguez se anotaron una victoria agridulce frente a oficiales del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE): no serán deportados.

Triunfo 'dulce' porque evitaron ser removidos de Estados Unidos, y 'agrio' porque los esposos fueron expulsados de Estados Unidos.

Familia hispana aterrorizada y golpeada por agentes de inmigración

"Mis cuatro clientes fueron puestos en libertad bajo palabra", dijo la abogada Jessica Domínguez a AOL Latino. "[Los oficiales de inmigración] les ofrecieron salida voluntaria, no la aceptaron y pidieron ver a un juez, es decir, ejercieron su derecho y les fue respetado".

En un plazo de uno a seis meses, los cuatro deberán presentarse para defender su caso de deportación con un juez de inmigración. La fecha no ha sido estipulada.

"Hay veces que a las personas las detienen y deben pagar una fianza; mi argumento fue proteger los derechos de esta familia que ha pasado esta pesadilla", agregó la abogada. "Pero en este caso ICE tomó la gran decisión de dejarlos en libertad bajo palabra, al comprobar con las huellas digitales de ellos que son personas honorables y no han cometido ningún crimen".

En cambio, los maridos de Carmen Bonilla, de su hija Josefina, su nuera Leticia, y un yerno -que no son representados por la aboga Domínguez- fueron deportados de inmediato a México.

Sus nombres no fueron revelados, aunque AOL Latino pudo conocer que en ninguno de los cuatro varones existían alegatos de haber cometido algún delito, tampoco habían sido detenidos, ni tenían orden previa de ser removidos del país.

Todos ellos fueron testigos presenciales de la supuesta agresión física y verbal a que fueron sometidos por agentes armados del grupo de elite durante el transcurso de una investigación federal sobre drogas.

Jorge Mario Cabrera, portavoz de la Coalición Pro Derechos del Inmigrante de Los Ángeles (CHIRLA) dijo que, el hecho que oficiales de ICE hayan dejado en libertad bajo palabra a la familia Bonilla, representa una victoria "agridulce, porque cualquier forma, el daño ya está hecho; una familia hispana más es separada y su dolor es incurable".

La tarde del 19 de julio, Bonilla, 44 años, su hijo Michael, de años; Josefina, de 23 años y su nuera Leticia, de 28 años y dos de sus nietas fueron víctimas del presunto maltrato por parte de los agentes.

"Oí los golpes y patadas en la puerta; me asusté mucho y cuando abrí, vi que era la policía", narró Carmen Bonilla, mostrando las áreas de cuerpo donde recibió golpes. "Yo les dije, ¿Que hicimos? ¿Que hicimos?, ¿Que hicimos?; del susto no podía abrir la puerta; solo me agarraron por el brazo, me aventaron al piso, me esposaron y me aventaron contra la pared".

Carmen y sus familiares se encontraban cocinando, cuando irrumpieron los agentes y suplicó que le permitieran apagar la estufa e ir por su nieta, quien gritaba espantada.

"¡Cállate o te disparamos! Tenemos orden de disparar", dijo a la prensa. "Yo les rogaba por mi nieta; no me entendían y me seguían golpeando".

El mismo trato recibieron las otras dos mujeres, y Michael, un estudiante sobresaliente de la preparatoria Norco High School.

La Oficina de Responsabilidad Profesional de ICE y la Oficina del Inspector General del DHS han iniciado una investigación interna sobre la manera inapropiada o ilegal del accionar de los agentes en este caso.

"Todas las alegaciones de conducta inapropiada serán investigadas exhaustivamente, y de ser corroboradas se tomaran acciones apropiadas", dijo en un mensaje escrito Lori K. Haley, portavoz del Departamento de Seguridad Interna (DHS) para la Región Oeste, en Laguna Niguel, California.

En los dos últimos años fiscales de la administración del presidente Barack Obama se han defenestrado a casi 800 mil personas.

Según la administración, cuya prioridad es la seguridad pública, el 51% de ese migrantes tenía antecedentes delictivos.

"Seguiremos viendo casos como el de la familia Bonilla. No acabarán", dijo Jorge Mario Cabrera.

"Desafortunadamente ni el DHS, ni ICE, el Congreso o la Casa Blanca se están tocando el corazón en su afán de aumentar sus cifras de deportaciones y la separación de miles de familias".

Por el momento, la familia Bonilla ha descartado presentar una demanda civil por las agresiones sufridas.

AOL NOTICIAS

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