Las firmas de servicios, que emplean casi 90% de la mano de obra en Estados Unidos, reportaron en julio su crecimiento más débil en 17 meses, se informó el miércoles, confirmando indicios de que la economía sigue en problemas dos años después del fin oficial de la recesión.

El Instituto de gerencia de Compras (ISM por sus siglas en inglés) dijo el miércoles que su índice para las compañías de servicios cayó a 52,7%, de 53,3 en junio. Cualquier registro por encima de 50 significa expansión.

El índice del ISM cubre una vasta gama de industrias de servicios, incluyendo atención a la salud, tiendas minoristas y servicios financieros. El índice alcanzó en febrero su nivel más alto e cinco años, 59,7, pero ha caído desde entonces.

El crecimiento se redujo a menos de 1% en los primeros seis meses de este año, dijo el gobierno el viernes. Los gastos del consumidor, que representan 70% de la actividad económica, cayeron 0,2% en junio. Fue la primera declinación desde septiembre del 2009.

La reducción de gastos ha perjudicado a compañías del sector de servicios, como restaurantes, tiendas y parques de diversiones.

Con la desaceleración económica, han bajado las contrataciones. Las empresas añadieron apenas 18.000 empleos en junio, la menor cifra en nueve meses. La tasa de desempleo subió a 9,2%.

El gobierno va a dar a conocer el reporte de empleos de julio el viernes. Economistas pronostican que se crearon apenas 90.000 empleos el mes pasado y que la tasa de desempleos no varió. La economía necesita aproximadamente el triple de esa cifra para reducir el desempleo. Las empresas redujeron los pedidos de aviones, automóviles y maquinaria pesada en junio, reduciendo la demanda de bienes manufacturados por segunda vez en tres meses.

El Departamento de Comercio dijo que los pedidos a las fábricas estadounidenses cayeron 0,8 en el mes.

Los altos precios de los combustibles y la crisis causada por el terremoto y el tsunami en Japón han contribuido a la baja en la producción manufacturera.

La demanda general de bienes manufacturados cayó a 440.700 millones de dólares en junio.

El sector manufacturero había sido una de las áreas más fuertes de la economía desde el fin de la recesión.