Siete obispos católicos de Michigan pidieron más respaldo para inmigrantes que están ilegalmente en el país, en un documento enviado a feligreses y funcionarios electos en todo el estado.

La declaración emitida el miércoles dice que "es injusto y erróneo" culpar a esos inmigrantes por los problemas que pueden ser atribuidos más acertadamente a una "fallida política federal".

Los obispos quieren que los legisladores de Michigan rechacen iniciativas de ley en el estado que amenacen la dignidad de los inmigrantes y dividan a sus familias. Además, exhortaron a la delegación congresional del estado a que respalden proyectos de ley federales que ofrecen una vía a la naturalización para inmigrantes que no tiene autorización para residir en el país.

La declaración fue enviada por el arzobispo de Detroit Allen Vigneron y los obispos Bernard Hebda, de Gaylord, Walter Hurley, de Grand Rapids; Paul Bradley, de Kalamazoo; Earl Boyea, de Lansing; Alexander Sample, de Marquettem, y Joseph Cistone, de Saginaw.