Las imágenes televisivas de Hosni Mubarak, enjaulado y en cama, en juicio por corrupción y crímenes contra su pueblo, cautivaron al público en todo el mundo árabe, y para muchos parecieron marcar un punto importante en los alzamientos del año.

Algunos esperaban que el juicio, que comenzó el miércoles en El Cairo, fuera el primero de varios que lleven a autócratas ante la justicia. Oros no estaban seguros de qué pensar del espectáculo, divididos entre el deseo de justicia y la incomodidad de ver al otrora poderoso líder árabe tratado como un delincuente común.

El palestino Salah Abu Samera, de 29 años, vio la emergencia de democracia.

"Es algo inusual en el mundo árabe", dijo Abu Samera en la ciudad de Ramalá, Cisjordania. "Ésta es la primera vez que vemos a un líder árabe en un tribunal real. Es bueno para la democracia, bueno para el futuro. Hemos oído siempre de líderes siendo enjuiciados en Israel, en Turquía, en Estados Unidos o en Europa. Pero ésta es la primera vez en el mundo árabe".

Otro palestino, el jubilado Mohammed Adnan, de 64 años, dijo que el juicio a Mubarak era "un paso enorme" para la región. Dijo que el líder egipcio nunca habría tratado a su pueblo como lo hizo si hubiese presidido un país democrático y supiese que se le responsabilizaría por sus acciones.

El juicio encontró resonancia especial en países cuyos ciudadanos están sublevados contra sus gobernantes.

Activistas en Siria, donde tanques y artillería continuaban castigando la ciudad de Hama, acusaron al régimen de Bashar Assad de incrementar la represión en momentos en que el mundo y los medios de prensa están distraídos por el juicio a Mubarak.

En Libia, vecino de Egipto, los rebeldes concentrados en el oriente tratan de derrocar a Moamar Gadafi, que ha estado en el poder por más de 40 años.

Mohamad al-Rajali, portavoz de los rebeldes, dijo que saludaba el juicio contra Mubarak, que como Gadafi fue un oficial militar antes de llegar al poder. "Queremos ver a Gadafi en una jaula similar un día".

No todo el mundo veía el juicio con tono positivo.

"El juicio hoy a Mubarak es ena vergüenza enorme para el mundo árabe. Durante 30 años sirvió a su pueblo, Deberían haberle hecho una estatua junto a la Esfinge, dijo Hassan al-Masri, un residente de Gaza de 45 años. Al-Masri dijo que Mubarak era un luchador y un gran líder árabe "que no se merece estar en una jaula como un criminal".