Tanques del Ejército sirio irrumpieron hoy en la ciudad de Hama (centro) y la bombardearon para aplacar las protestas contra el régimen de Bachar al Asad durante una ofensiva que se ha intensificado tras días de asedio.

La represión de las tropas y las fuerzas de seguridad sigue además en otras localidades de Siria, donde se han sucedido las detenciones y los disparos contra los manifestantes.

El presidente del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, Rami Abdul Rahman, señaló a Efe desde Londres que los tanques ocuparon el centro de la castigada Hama y bombardearon varias zonas de la ciudad durante el cuarto día de ofensiva militar desde que comenzase el mes sagrado del ramadán.

Durante la víspera, al menos nueve personas fallecieron en Siria, cuatro de ellas en Hama, mientras que el número total de muertos asciende a 1.629 civiles y de 374 efectivos de seguridad, de acuerdo a cifras del Observatorio.

Hama -que ya fue masacrada por el Ejército en 1982 para reprimir un levantamiento islamista en una operación que se saldó con entre 10.000 y 40.000 muertos- se ha convertido de nuevo en el principal objetivo de las tropas sirias.

La ciudad sufre cortes de agua, electricidad y de comunicación, lo que hace todavía más complicado conocer un balance actualizado del número de víctimas, al tiempo que las personas que intentan huir están siendo disparadas, denunciaron grupos opositores en Facebook.

Aunque ninguna de estas versiones ha podido ser contrastada debido al férreo bloqueo informativo impuesto por el régimen de Asad, el Comité Sirio de Derechos Humanos indicó que las fuerzas del orden ejecutaron a presos que se encontraban en la cárcel central de Hama.

Los Comités Locales de Coordinación criticaron que el régimen intente castigar a la población de las ciudades sublevadas con medidas de fuerza como el bombardeo indiscriminado de edificios en el sur del estado de Hama y de los barrios de Minaj y Hamediya, donde se concentran los manifestantes.

Según su versión, algunas viviendas se han derrumbado como consecuencia de las bombas, al tiempo que las personas intentan esconderse en sus viviendas para ponerse a salvo de los francotiradores.

En la ciudad costera de Yebla, advierten los Comités, las fuerzas de seguridad dispararon contra los civiles, mientras que en Zabadani, a las afueras de Damasco, entraron en las casas para arrestar a sus habitantes de forma indiscriminada.

Por otro lado, en localidades como Duma (este) o Latakia (norte), se llevaron a cabo multitudinarias marchas en honor a algunos de los fallecidos, que son tratados como mártires, según se observa en imágenes difundidas en las redes sociales.

Con el inicio del ramadán, las autoridades sirias han incrementado sus operaciones y causado más de un centenar de muertos en distintas partes de Siria, como las provincias de Idleb (noreste) y Rif Damasco (este).

Desde el pasado marzo, los manifestantes sirios comenzaron a salir a las calles sumándose así a la ola de revoluciones surgidas en el mundo árabe.

En su caso, buscan con insistencia la caída del régimen de Asad, quien a su vez acusa a grupos armados y terroristas de estar detrás de las protestas.

Mientras, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sigue siendo incapaz de lograr una posición común sobre la situación en Siria tras extensos debates sobre la eventual condena a la represión del presidente Asad.