El Gobierno de Japón prohibió hoy la comercialización de carne de la provincia de Tochigi, al sur de Fukushima, tras detectar muestras con altos niveles de cesio radiactivo, lo que eleva a cuatro las provincias afectadas por la contaminación.

El ministro portavoz, Yukio Edano, informó hoy de la decisión de ampliar el veto a Tochigi, menos de 24 horas después de anunciar que se había decidido prohibir la carne vacuna de la zona de Iwate (noreste) a causa de la radiactividad.

El escándalo de la carne contaminada saltó a mediados de julio, cuando se detectó que al mercado habían llegado partidas con altas cantidades de cesio radiactivo procedentes del pueblo de Minamisoma, cercano a la maltrecha central nuclear de Fukushima.

El Gobierno prohibió entonces distribuir carne de esa provincia y se comprometió a efectuar análisis en otras zonas, lo que llevó a extender el veto a la región de Miyagi (noreste) a finales de ese mes y a Iwate este lunes.

Las autoridades creen que la contaminación de la carne podría deberse a que los animales han sido alimentados con pienso cultivado o almacenado al aire libre que recibió altas dosis de radiactividad al inicio de la crisis nuclear.

Según los análisis, algunas muestras de pienso contenían hasta 690.000 becquereles de cesio radiactivo por kilo, frente al límite oficial de 300 becquereles.

La carne contaminada, por su parte, ha mostrado hasta 2.300 becquereles de cesio por kilo, muy por encima del límite de 500 becquereles establecido por el Gobierno.

Además de en la carne, una quincena de provincias del país planean efectuar exámenes sobre el arroz para comprobar si presenta contaminación por la radiactividad emitida por la maltrecha central.

El Gobierno nipón tiene previsto dar compensaciones de unos 50.000 yenes (unos 453 euros) a los ganaderos por cada una de las reses contaminadas a causa de la crisis, en un programa de ayudas que tendrá un coste de entre 1.000 y 2.000 millones de yenes (entre 9 y 18 millones de euros).