Un punto muerto en las negociaciones bipartidistas que paralizó parcialmente a la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) continuará hasta septiembre, debido a que fracasaron el martes los intentos de llegar a un acuerdo en el Congreso.

El cierre de las autoridades de aeronáutica ha causado la suspensión de proyectos de construcción de aeropuertos y ha privado a las arcas federales de potencialmente más de 1.000 millones de dólares en impuestos sobre boletos que no se han cobrado.

Harry Reid, líder de la mayoría en el Senado, dijo a reporteros que estaba dispuesto a aceptar una iniciativa del ley de la Cámara de Representantes para restablecer la autoridad operativa de la FAA aun cuando contenía recortes a subsidios para servicio aéreo rural al que se oponían algunos demócratas. Pero cambió de parecer después de que fracasó un posible acuerdo con los republicanos en la cámara baja.

El Senado comienza el martes su receso de agosto. La Cámara de Representantes lo hizo el lunes.

La autoridad operativa de la FAA expiró el 23 de julio, así como la autoridad de las aerolíneas para recaudar aproximadamente 30 millones de dólares diarios en impuestos por boletos, lo que significa que el gobierno no será capaz de recaudar cerca de 1.200 millones de dólares en impuestos si continúa la paralización hasta que los legisladores regresen a laborar el próximo mes.

Alrededor de 4.000 empleados de la FAA han sido despedidos y se emitieron órdenes de detención de obra para más de 200 proyectos de construcción. Los controladores de tráfico aéreo permanecen en sus puestos, y el secretario de Transporte Ray LaHood ha prometido que no se pondrá en riesgo la seguridad ni se causarán inconvenientes a los viajeros.

Los republicanos culpan a los demócratas por la paralización, con el argumento de que no han querido aceptar recortes menores a un programa de servicios aéreos rurales que ha sido criticado desde hace mucho tiempo como derrochador.

Pero los demócratas han señalado que tales recortes estaban siendo utilizados como palanca para obligarlos a rendirse en la cámara baja sobre una cláusula laboral contenida en una iniciativa legislativa distinta que aborda el financiamiento a largo plazo para la FAA, la cual dificultaría más a los trabajadores de aerolíneas la posibilidad de sindicalizarse.