El hijo del jefe militar rebelde asesinado la semana pasada dijó que "traidores" dentro de la oposición mataron a su padre para crear divisiones en la insurgencia al tiempo que exigió una investigación abierta y un juicio inmediato de los responsables.

La dirigencia insurgente insiste en que el asesinato del jefe militar rebelde Abdel-Fattah Younis, ocurrido el jueves, fue obra del régimen de Gadafi, pero diversos testigos afirman que lo mataron otros alzados en armas.

Debido al crimen se incrementaron las preocupaciones en torno a la unidad del movimiento insurgente cuando se han cumplido casi seis meses del inicio de la revuelta.

El hijo de Younis, Moatassim, dijo el lunes a The Associated Press que su familia no tiene "una idea clara de quién asesinó a mi padre, pero sabemos que fue un acto premeditado y exigimos un juicio pronto". Cualquier demora, dijo, podría ser considerada "una acción para evitar la revolución".

Moatassim acusó a "individuos que están entre nosotros" de perpetrar el asesinato en un intento "primero, de parar esta revolución, y segundo, para incitar la violencia en las ciudades liberadas".

No se han efectuado arrestos en relación al asesinato del jefe militar insurgente.

Younis fue ministro del interior de Gadafi hasta su deserción a favor de la insurgencia al comienzo de la revuelta y engrosó con sus fuerzas las filas de la oposición. La decisión de Younis había aumentado las esperanzas de los rebeldes y aliados occidentales de que la sublevación lograría el derrocamiento de Gadafi, quien ha gobernado más de cuatro décadas el país.

Sin embargo, algunos sectores rebeldes tenían sospechas profundas de que Younis conservara su lealtad a Gadafi.

La guerra civil en Libia se ha estancado desde su inicio a mediados de febrero. Los rebeldes controlan la mitad del país, la región oriental, así como algunos puntos en la región occidental, a decir, los alrededores de la ciudad portuaria de Misrata y varios poblados en las montañas de Nafusa. Gadafi controla el resto del país, la región occidental, desde su baluarte en Trípoli.