Londres vive hoy por fin un día de calor veraniego, que ha disparado las temperaturas hasta los 40 grados en su anticuado sistema de metro, utilizado cada día por casi cuatro millones de viajeros.

Por primera vez desde el comienzo oficial del verano, la capital británica rozó hoy los 30 grados centígrados pero dentro de la red de metro, que carece de aire acondicionado, aumentan ocho grados más, algo que provoca desmayos, quejas, sofocos y malestar entre los viajeros.

Ante la previsión del aumento de las temperaturas para mañana, miércoles, médicos pediatras alertaron hoy a los padres de que el calor y la humedad que se alcanza dentro de los vagones puede causar la deshidratación de sus bebés, por lo que recomiendan llevar siempre mucha agua.

Un portavoz de la cínica pediátrica Harley Street dijo hoy al vespertino "Evening Standard" que "llevar a los niños en el metro en días muy calurosos no es una buena idea. Cuanto más pequeños son, peor".

Un portavoz de la red de transporte de Londres, una ciudad con ocho millones de habitantes, reconoció que la situación es muy "incómoda" para los usuarios y que, aunque se están buscando maneras de refrescar los profundos túneles y trenes, el reto es "enorme".

El gran problema que afronta la red de metro de la capital británica es que, dada su antigüedad de 150 años y la estrechez de los túneles, resulta imposible instalar un sistema de aire acondicionado.

En el verano de 2006, cuando toda Europa se vio afectada por una ola de calor sin precedentes, el metro de Londres, conocido popularmente como "Tubo", llegó a sufrir 47 grados, cuando la temperatura máxima registrada en el país fue de 38.

Precisamente el anticuado sistema de transporte de la ciudad es una de las principales preocupaciones para los organizadores de los Juegos Olímpicos, que se celebrarán en la capital británica en el verano de 2012.

En la evaluación inicial del Comité Olímpico Internacional en 2004 se calificó el sistema de transporte de Londres como "obsoleto".

Además, el gran problema que afronta la red de transporte de cara a los Juegos de 2012 es la falta de capacidad, por lo que se planea lanzar una campaña que anime a los londinenses a no viajar y trabajar desde casa esos días.

Se calcula que, para agosto de 2012, los doce millones de trayectos diarios del metro de Londres aumentarán en otros tres más.