Policías con chalecos antibalas tumbaron la puerta de un apartamento en la ciudad de Guatemala en febrero en busca de drogas. En lugar de ello, encontraron un tipo diferente de cargamento ilegítimo: 27 inmigrantes de la India hacinados en dos habitaciones cerradas.

Los indios, cuyo escondite solamente tenía colchones sucios, dijeron que estaban de vacaciones. Pero las autoridades concluyeron que estaban esperando para ser llevados de contrabando a Estados Unidos, como parte de un recorrido de 17.700 kilómetros de carga humana. La misma red ha transportado a miles de inmigrantes ilegales de India, a través de Centroamérica y México y por las riberas del Río Grande en los últimos dos años.

Indios han llegado de a montones incluso en momentos en que el número de inmigrantes ilegales que ingresan a Estados Unidos ha caído dramáticamente, en gran parte a causa del mal estado de la economía. Y con menos mexicanos y centroamericanos cruzando la frontera, los contrabandistas están deseoso de conseguir "cargamento de más valor" como los indios, algunos de los cuales están dispuestos a pagar más de 20.000 dólares por la travesía.

"Son comerciantes (los contrabandistas) y necesitan comenzar a buscar formas de complementar esos ingresos", dijo Rosendo Hinojosa, jefe del sector del Valle de Río Grande, en el sur de Texas, de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos. El valle es la zona donde más inmigrantes procedentes de India han sido capturados.

Entre octubre del 2009 y marzo del 2011, la Patrulla Fronteriza detuvo al menos a 2.600 inmigrantes ilegales de India, un enorme aumento respecto a los usuales 150 o 300 arrestos por año.

El influjo ha sido tan pronunciado que en mayo la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, le dijo a un panel del Senado que en algún momento de este año, los indios van a representar uno de cada tres inmigrantes ilegales no mexicanos capturados en Texas.

La mayoría de ellos buscan empleo, pese a que la economía de India está creciendo un 9% al año. Una vez dentro de Estados Unidos, se van a diversas partes del país, a menudo dependiendo de familiares que residen aquí para que les provean residencia y trabajo.

Los indios están ingresando por Texas en parte porque las autoridades estadounidenses han hecho mucho más difíciles las formas tradicionales en las que solían venir, como llegar por aeropuertos con visas de estudiante o de trabajo, en muchos casos mencionando universidades no existentes y compañías fantasmas.

Otro factor contribuyente es un cambio en los requerimientos de viaje en Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Honduras. A partir del 2009, esos países trataron de atraer inversiones permitiendo a los visitantes de India ingresar sin necesidad de visas.

Las autoridades mexicanas se han visto impotentes para impedir que los inmigrantes ilegales indios pasen por su territorio en ruta a la frontera con Estados Unidos. México pidió a Guatemala que restaurase el requerimiento de visa para los indios, algo que el país centroamericano hizo el 6 de junio.

Aún así, la ausencia de un requerimiento de visa permitió al menos que 8.300 indios llegasen a Guatenala, y menos del 28% de ellos se fueron legalmente, de acuerdo con Enrique Degenhart, director de inmigración de Guatemala. Los otros desaparecieron para proseguir viaje al norte.

De hecho, el grupo de indios que la policía descubrió en la ciudad de Guatemala quedó en libertad porque, en aquel momento, estaban legalmente en el país.

Mientras tanto, El Salvador, Nicaragua y Honduras aún no requieren visas para indios, lo que significa que los contrabandistas pueden cambiar rutas y usar esos países como punto de partida para la travesía a Estados Unidos.

El director de inmigración de El Salvador, Rubén Alvarado, dijo que las autoridades han comenzado a interrogar a los indios que arriban al país sobre los sitios turísticos que planean visitar, en un intento por detectar a aquellos que simplemente buscan dirigirse al norte.

Los indios capturados por las autoridades estadounidenses dicen a menudo que escaparon de su país a causa de hostigamiento religioso. Seguidamente esperan meses en centros federales de detención, como Port Isabel, en Los Fresnos, a una hora de la frontera de Texas con México.

Una mañana reciente en Port Isabel, jóvenes indios en el uniforme azul de los detenidos llenaban los bancos en la corte del juez de inmigración Keith Hunsucker. Dieciséis de los 32 casos en la lista eran inmigrantes indios, incluyendo a Salimbhai Mansiya, del estado de Gujarat, que había sido detenido más de un mes antes.

Por medio de un intérprete, Mansiya le dijo al juez que necesitaba más tiempo para encontrar una persona angloparlante que le ayudase a llenar los formularios de solicitud de asilo. El juez aplazó el caso.

La Oficina Ejecutiva del Departamento de Justicia para Revisión de Información recibió 951 pedidos de asilo de ciudadanos indios entre octubre y marzo, comparado con los 1.002 pedidos que recibió en todo el año fiscal 2010.

Algunos de los solicitantes pueden conseguir que les paguen su fianza y salen en libertad. Una vez libres, desaparecen en la sociedad estadounidense y no acuden a las citas en la corte subsiguientes. Los tribunales de inmigración eventualmente ordenan su deportación, pero en ausencia.

Muchos de los detenidos en Texas provienen de estadios indios como Punyab y Gujarat, lugares relativamente prósperos y donde es común que la gente busque mejor fortuna en el exterior, incluso cuando están bien financieramente.

Pramod Kumar, un experto en ciencias políticas en el Instituto de Desarrollo y Comunicación en Chandigarh, capital de Punyab, dijo que la inmigración a otros países es una tradición importante reflejada incluso en canciones folklóricas.

Si la gente encuentra una situación económica difícil, "vende sus tierras y se va al exterior", dijo Kumar. "Si eres próspero, de todas formas te vas al extranjero, porque, culturalmente, te da un estatus más alto".

Muchos inmigrantes toman empleos como taxistas y camioneros o en granjas. Inicialmente, la paga no es mucho mejor que en su país, pero el simple hecho de vivir en Occidente eleva su estatus social en India. Y con el tiempo, sus ingresos aumentan, dijo Kumar.

Muchos de los indios capturados son sijs, seguidores de la cuarta mayor religión en India, quienes le dicen a las autoridades que son hostigados en su país y desean asilo. Los solicitantes tienen que convencer a las autoridades de que tienen razones creíbles para temer por su seguridad en India. Si es así, son referidos a un juez de inmigración.

Ese hostigamiento era común a mediados de los 80, cuando el estado enfrentó un movimiento secesionista sij, dice Kumar. Pero en la actualidad, el partido gobernante en Punyab es el Akali Dal, un partido sij, y el primer ministro indio Manmohan Singh es sij.

"Es un disparate", dice Kumar de las solicitudes de asilo.

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Los redactores de la Associated Press Juan Carlos Llorca en El Paso y Muniza Naqvi en Nueva Delhi contribuyeron a este reportaje.