Decenas de miles de feligreses acompañan hoy a la diminuta pero venerada imagen de Santo Domingo de Guzmán en la "Traída" de su santuario habitual en Las Sierritas hacia otro templo en el antiguo centro de Managua, lo que marca el inicio de las fiestas patronales de la capital de Nicaragua.

Las fiestas de Santo Domingo son de las más concurridas en este país y terminarán el 10 de agosto próximo.

La imagen, que mide unos diez centímetros y está dentro de una urna de vidrio, abandonó hoy a la 06.00 hora local (12.00 GMT) la iglesia de Las Sierritas, al sur de Managua, para recorrer un trayecto de doce kilómetros hasta llegar a un templo ubicado en el antiguo centro de la capital, donde permanecerá los próximos días.

La imagen del santo milagroso es trasladada por diferentes avenidas de Managua en una pesada peana por los "cargadores tradicionales", que celebran sus 40 años de fundación.

La imagen es acompañada por decenas de miles de creyentes de todas las edades, quienes pagan sus promesas al santo, por ejemplo, caminando de rodillas, disfrazados o untándose el cuerpo con aceite quemado.

En la romería se mezclan rezos, abundante consumo de alcohol y ritos católicos y paganos, lo que origina decenas de lesionados o golpeados cada año.

La Policía de Nicaragua desplegó a 3.000 oficiales para resguardar el orden en las fiestas y prohibió el porte de armas de fuego o blancas, así como la venta de licor en envases de vidrio.

La Cruz Roja, por su parte, desplegó a cien voluntarios para atender emergencias.

Por tercer año consecutivo la mayordomo de las fiestas es la alcaldesa de Managua, la periodista Daysi Torres, quien hoy le bailó al santo, a pesar de profesar la fe evangélica.

La multitudinaria procesión, que dura unas doce horas, se realiza bailando al son de música folclórica que se ejecuta con marimbas de arco, bandas filarmónicas y equipos eléctricos de sonido.

Esta tradición religiosa se remonta al año 1885, cuando la imagen del santo se le apareció en el tronco de un árbol al leñador Vicente Aburto.

La fiesta, sin embargo, pierde a sus más destacados representantes.

Este año no participó en la "Traída" del santo la reconocida "chica vaca", cuyo nombre es Juana Francisca Villalta, quien desde 1934 se disfrazaba de vaca para bailarle a la venerada imagen.

Asimismo, en el año 2006 murió Lisímaco Chávez, quien en las fiestas distribuía una bebida tradicional que él llamaba "Chicha de las siete quebradas", que según explicaba la preparaba con enjuagues de su propio cuerpo tras cuatro días de no bañarse.

La tradición sí cuenta con la presencia del "Cacique Mayor", encarnado desde 1965 por Óscar Ruiz, quien se viste de indio para bailarle a la imagen de Santo Domingo.

Este año asistieron a la fiesta varios embajadores acreditados en Nicaragua, así como el promotor de boxeo estadounidense Don King, quien anoche arribó al país.

La celebración también incluye la competencia del "palo lucio" (palo encebado) en una céntrica rotonda de Managua, la bendición y vela del barco y el desfile hípico.

Tras ser "bailado" por sus fieles, "Minguito", como lo llaman los capitalinos al santo, en la etapa final de su recorrido es subido a un barco rodante cerca del populoso Mercado Oriental, desde donde es trasladado hacia la iglesia que lleva su nombre, situada en el viejo casco urbano de Managua, destruido por el terremoto de 1972.

Las fiestas culminan el 10 de agosto con la tradicional "dejada" de la imagen del santo hacia su altar en el santuario de Las Sierritas.