Las inusuales lluvias y nevazones en el norte chileno hacen prever un intenso desierto florido, un fenómeno multicolor que nace en el desierto más árido del mundo cuando las precipitaciones exceden los índices normales de precipitaciones.

A comienzos y fines de julio se registraron intensas lluvias en el norte. El fin de semana los vientos superaron los 70 kilómetros por hora y la lluvia y la nieve provocaron unos 1.800 damnificados, informó el jefe de la oficina nacional de emergencia del Ministerio del Interior, Vicente Núñez.

La intensa nevazón en El Salvador, en el norte, obligó a suspender el partido de la primera fecha del torneo de Clausura entre Cobresal y Colo Colo.

Como depende de la humedad, el desierto florido no se produce todos los años. Pero las lluvias y nevazones de este invierno austral hacen prever que este año se producirá el fenómeno que atrae a miles de turistas locales y extranjeros. Las agencias turísticas ya alistan sus recorridos por el desierto de Atacama.

Pilar Cereceda, profesora de biogeografía de la Universidad de Chile, indicó a la AP que en las próximas semanas el desierto volverá a transformarse con la explosión de vida de las dormidas semillas y bulbos.

Según los registros de la Dirección Meteorológica de Chile, en Arica, en el extremo norte, han caído 3,4 milímetros de agua, cuando lo normal es 0,4. También aumentaron fuertemente las precipitaciones en Antofagasta y La Serena, al norte.

Por el contrario, desde Santiago al sur todas las regiones y ciudades tuvieron déficit de lluvias.

El desierto florido suele aparecer entre agosto y septiembre y extenderse hasta noviembre. Alcanza su mayor intensidad entre septiembre y noviembre, cuando la floración se produce casi simultáneamente convirtiendo las arenas en una alfombra de flores.

Los colores que más se repiten son el lila y el amarillo, con manchones de flores rosadas. Se estiman que son unas 200 variedades de flores las que crecen en la arena de Atacama, entre ellas los suspiros, los cuernos de cabra, lirios y añañucas. Muchas son autóctonas. La floración se extiende por centenares de kilómetros, transformando en un virtual paraíso las piedras, los cactus y la arena.

Los ambientalistas estiman que una nueva variable no climática podría afectar el desierto florido. El paso del Rally Dakar en enero por el desierto podría haber dañado los bulbos y semillas que duermen, a veces por años, bajo la arena a la espera de las lluvias y humedad.

Los modelos de cambio climático pronostican que el desierto se extenderá hacia la zona centro sur de Chile y que se tornará aun más árido, dijo a la AP el meteorólogo Juan Quintana.

-----

Colaboró con esta nota el periodista independiente Steven Bodzin en Santiago.