Un atacante suicida provocó la explosión de su vehículo frente a un pequeño hotel frecuentado por extranjeros poco después del amanecer del martes, y por lo menos cuatro guardias de seguridad murieron en el más reciente de una serie de ataques en el norte de Afganistán.

Después que el atacante detonó su carga explosiva, dos milicianos se introdujeron en el interior del hotel de Kunduz y se enfrentaron con la policía en un tiroteo que se prolongó por dos horas, informó Mubobullah Sayedi, un vocero provincial.

"Cuando el atacante voló su vehículo, la explosión estremeció todo", indicó Sayedi. "Voló los vidrios por doquier", agregó.

Cuatro guardias de seguridad murieron y otras 10 personas, entre ellos un policía local, resultaron heridos, agregó. Los extranjeros que pernoctaban en el hotel de dos pisos se escaparon por la parte trasera del edificio, indicó.

Sarwar Husseini, un portavoz policial, dijo que socorristas alemanes a menudo se hospedaban en el lugar, pero no se aclaró qie había extranjeros cuando se produjo el ataque.

Los talibanes se adjudicaron las responsabilidad del ataque. Zabiullah Mujahid, portavoz del grupo insurgente, dijo en un mensaje de texto enviado a The Associated Press que los atacantes habían incursionado en un "centro de inteligencia alemán y empresa de seguridad".

El hotel se incendió y varios otros edificios vecinos tuvieron daños. Se podía ver las llamas que se elevaban por una pared exterior mientras la policía trataba de contener el área. Restos humanos que quedaron esparcidos por el lugar fueron recogidos en una frazada.

"Escuchamos una estruendosa explosión que sacudió toda Kunduz", dijo Ahmadullah, un tendero de 30 años, que vive a 10 metros del edificio.

Ahmadullah, que solo usa un nombre, dijo que él y su familia rápidamente se fueron del vecindario a la casa de un pariente.

"Mis hijos estaban asustados", relató. "Nunca hemos estado tan cerca de un ataque suicida", agregó.

Por lo general los combates siempre tuvieron lugar en el sur y el este de Afganistán, pero recientemente los insurgentes han acrecentado sus ataques en el otrora pacífico norte.

A fines del mes pasado, un vehículo en que iba el vicegobernador de la provincia de Kunduz chocó con una bomba colocada en un camino. La explosión mató a tres de sus guardaespaldas.

En junio, una explosión en un bazar mató a 10 personas. En el mismo mes, tres policías murieron cuando un atacante suicida se voló frente a una mezquita y otro atacante suicida provocó una explosión junto a un convoy de la OTAN, y murieron tres civiles.

En mayo, un atacante suicida se infiltró en una reunión de altos funcionarios en la vecina provincia de Tajar y mató al máximo comandante de policía del norte afgano, el general Mohammed Daoud, al jefe de la policía provincial Shah Jehan Noori y a dos soldados alemanes.