El Gobierno egipcio y el grupo islámico Hermanos Musulmanes denunciaron hoy la violenta represión ejercida por el régimen del presidente sirio, Bachar al Asad, contra los manifestantes, que ayer se cobró decenas de víctimas.

El ministro de Exteriores, Mohamed Kamel, expresó en un comunicado su preocupación por la situación en Siria y afirmó que su estabilidad "está vinculada directamente con la de Egipto, que está dispuesto a apoyarla de todas la maneras posibles para conseguir una solución política".

"Espero que el mes de ramadán sea una oportunidad para que se tranquilice la situación y se consiga una solución política", añadió.

Además, afirmó que "las soluciones de seguridad (en referencia a la estrategia que tiene el régimen sirio de recurrir al Ejército para reprimir las manifestaciones) no van a servir para salir de este apuro".

En opinión de Kamel, el diálogo nacional entre todos los representantes políticos es la única opción para resolver la situación.

Por su parte, los Hermanos Musulmanes, la principal fuerza política de Egipto, condenaron "la brutal masacre" perpetrada por el régimen sirio coincidiendo con el inicio del ramadán.

Ayer, la víspera del mes sagrado musulmán, decenas de personas (más de un centenar según algunas organizaciones) murieron en la ofensiva a gran escala perpetrada por las tropas sirias en las ciudades que han protagonizado las mayores protestas contra el régimen, principalmente en Hama (centro).

El grupo islámico acusó al presidente sirio de intentar copiar a su padre, Hafez al Asad, quien en 1982 aplastó en Hama un levantamiento islamista que causó entre 10.000 y 40.000 muertos.

Además, el partido "La libertad y la justicia" de los Hermanos Musulmanes condenaron "la represión" a la que está sometido el pueblo sirio que pretende lograr "su democracia".

"Estas medidas de represión que se llevan a cabo contra los manifestantes sólo van a aumentar la vehemencia de la revolución" apuntó el grupo en un comunicado.

El partido solicitó a todos los medios de comunicación que presionen al régimen sirio con el fin de acabar con estas violaciones de los derechos humanos.

Desde mediados de marzo pasado, Siria es escenario de revueltas populares contra el régimen de Al Asad, que acusa a grupos armados y terroristas de estar detrás de las mismas, que se han cobrado las vidas de 1.603 civiles y de 369 soldados y efectivos de las fuerzas de seguridad, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.