Estados Unidos endureció el lunes su condena a la cruenta represión de las protestas contra el presidente sirio Bashar Assad con un enérgico llamado al régimen para que cese "la matanza" de sus propios ciudadanos.

La amonestación fue hecha después de que el presidente Barack Obama se reunió con el embajador estadounidense en Siria, Robert Ford, quien está en Washington para consultas.

Según diversas fuentes, decenas de personas fueron muertas en los dos últimas días en la ciudad de Hama por las fuerzas de seguridad, las cuales han atacado a los manifestantes incluso con obuses en el principal centro de las protestas contra el régimen de la familia Assad.

Obama afirmó que los nuevos ataques contra los manifestantes, al comenzar el mes sagrado musulmán del Ramadán, fueron "atroces". La secretaria de Estado, Hillary Rodham Clinton, pidió a Assad "cesar la matanza ya" y apremió al Consejo de Seguridad de la ONU para que adopte medidas.

El lunes, las fuerzas sirias dispararon obuses en Hama por segundo día consecutivo y abrieron fuego contra las personas que se dirigían a rezar por el Ramadán. En la violencia del domingo murieron 74 personas en todo el país, incluidas 55 en Hama y en localidades vecinas, de acuerdo con grupos de los derechos humanos.

En Bruselas, la Unión Europea intervino activos y prohibió los viajes de otros funcionarios militares y gubernamentales de Siria al ampliar el lunes las sanciones al régimen.