Cerca de 1.000 taxistas en el este de China obstaculizaron el tráfico de vehículos el lunes, en protesta porque el gobierno no intervino para impedir un aumento en los precios del combustible.

La manifestación es la señal más reciente de descontento por la creciente inflación en el país.

Los taxistas de Hangzhou exigen al gobierno de esta turística ciudad que autorice un aumento de precios, que se ha mantenido a una tarifa básica de 10 yuanes (1,50 dólares) durante ocho años. Los choferes señalan que durante ese periodo los precios de la gasolina, los alimentos y la vivienda se han disparado.

"Básicamente no estamos ganando nada de dinero, sobre todos quienes venimos de otra ciudad porque no tenemos casa propia y tenemos que rentar apartamentos", dijo Wang Kuan, un taxista proveniente del norte de China. Dijo que, en caso de que el gobierno no modifique las tarifas, cambiará de empleo.

Las manifestaciones suceden después de un inesperado incremento de 14,4% en el precio de alimentos en junio, del que sobresale un enorme aumento del 57,1% en el precio de la carne de puerco, que conforma la canasta básica del país. Las familias de bajos recursos en China de antemano invertían la mitad de sus ingresos en alimentación.