Las reacciones de los estadounidenses ante el anuncio del presidente Barack Obama de que se había llegado a un acuerdo para elevar el límite de endeudamiento de Estados Unidos variaban ampliamente el domingo por la noche.

Aquellos que se ubican políticamente entre la derecha y el centro demostraron un ligero disgusto, pero quienes están a la izquierda: una abierta indignación.

Los estadounidenses expresaron una serie de emociones y de reacciones al acuerdo para ampliar el límite de la deuda alcanzado el domingo por el presidente Barack Obama y los líderes del Congreso, pero casi en ningún caso la respuesta fue positiva.

Con la excepción quizás de la sensación de alivio de que finalmente el asunto se ha terminado.

Phil Waters, un mecánico de helicópteros de 60 años, sentado en un bar de Anchorage, Alaska, comentó lo que muchos dicen que: "Nunca se tendría que haber llegado a este punto fuera de control".

Waters, que se calificó de "casi un conservador libertario", señaló que le hubiera gustado ver más reducciones al gasto federal.

Pero Kiran Mahto, un residente de Portland, Oregon, de 35 años, quien trabajó de voluntario para la campaña de Obama en el 2008, dijo que las concesiones que hizo el presidente ante los republicanos del Congreso han ido demasiado lejos, y que él está "enérgicamente opuesto a este presidente ahora".

Mahto, que trabaja como gerente de tecnología informática en una empresa de salud, dijo que el acuerdo es el más reciente de una serie de episodios en que Obama lo ha decepcionado y juró que será la última vez.

"Eso también va para su partido que se ha mantenido en silencio durante toda la odisea", señaló Mahto, que cree que el acuerdo sobre la deuda llevará a Obama a su derrota en el 2012. "La reducción del déficit no hará nada para crear empleos para la gente. Sin trabajos y sin su base liberal, perderá", agregó.

El acuerdo reducirá por lo menos 2,4 billones de dólares del gasto federal durante una década, pero impedirá que el país incumpla con el pago de su deuda por primera vez y amplía la autoridad del Departamento del Tesoro de pedir préstamos hasta después de las elecciones del 2012.

Muchos, entre ellos extranjeros de visita en Estados Unidos, expresaron alegría de que se haya llegado a una solución para evitar el incumplimiento del pago de la deuda estadounidense y el caso financiero que hubiera provocado a nivel internacional.