Líderes rebeldes libios dijeron el domingo que sus fuerzas persiguieron y se enfrentaron con partidarios de Moamar Gadafi que se habían hecho pasar por combatientes rebeldes para infiltrarse en el bastión opositor en el este del país.

La batalla nocturna dejó cuatro muertos de cada lado y se sumó a la sensación de crisis dentro del movimiento rebelde.

Los debilitados rebeldes de Libia están tratando de deshacerse de enemigos dentro de sus filas tras el asesinato de su jefe militar, Abdel-Fattah Younis, la semana pasada. Younis era ministro del Interior de Gadafi antes de desertar e incorporarse a la causa rebelde.

La dirigencia insiste en que el asesinato fue obra del régimen de Gadafi, pero varios testigos han dicho que Younis fue asesinado por compañeros rebeldes.

A medida que los funcionarios reconstruyeron los acontecimientos que llevaron al enfrentamiento del domingo, anunciaron que una facción de los combatientes llamada al-Nidaa estaba compuesta en realidad por partidarios de Gadafi que se hacían pasar por rebeldes.

La revelación podría plantear preguntas acerca de la lealtad de otras facciones rebeldes y socavar la tan necesaria unidad del movimiento en su ofensiva para derrocar a Gadafi casi seis meses después de que comenzó la revuelta.

Las sospechas sobre al-Nidaa fueron confirmadas, dijo un líder rebelde, cuando los funcionarios de inteligencia determinaron que el grupo estaba detrás de dos fugas de prisión el viernes en Bengasi, la capital de facto de los rebeldes.

Hace dos días, presuntos integrantes de al-Nidaa atacaron las dos prisiones y facilitaron la evasión de entre 200 y 300 prisioneros, entre ellos mercenarios, combatientes y otros individuos leales a Gadafi.

"Estas personas se aprovecharon del caos que resultó de la muerte de Younis e ingresaron y atacaron la prisión militar y la prisión (civil) de Kuwaitiya", dijo el viceministro del interior de los rebeldes, Mustafa al-Sagezli.

El domingo antes del amanecer, las fuerzas rebeldes rastrearon a miembros de al-Nidaa hasta una fábrica donde se escondían y enviaron negociadores para intentar persuadirlos de rendirse. Cuando se negaron, las unidades rebeldes sitiaron la fábrica y cuatro de los rebeldes resultaron muertos, dijo el ministro de información rebelde, Mahmud Shamam.

Un comandante del campo de batalla que participó en la operación, Ismail Salabi, dijo que cuatro de los que se hacían pasar por rebeldes también murieron y 25 fueron capturados. Los describió como libios de la parte sur del país que pertenecían a las brigadas de Gadafi.

En tanto, en las montañas de Nafusa las fuerzas insurgentes dijeron que lograban avances en su ofensiva contra las fuerzas de Gadafi en las diversas líneas del frente en el oeste de Libia.

Los rebeldes dijeron el domingo que se encontraban en el poblado de Hawamid y que en las últimas 24 horas avanzaron otros 10-15 kilómetros (seis-nueve millas) hacia el poblado de Tiji.

En una entrevista publicada el domingo, el ministro francés de Defensa, Gerard Longuett, insistió en que la "impaciencia no es buena consejera" y que no hay que echar la culpa a los rebeldes por el estancamiento de la guerra civil.

El domingo, un día después de que la OTAN bombardeara tres repetidoras de televisión satelital estatal de Libia en Trípoli, un portavoz del bloque en Nápoles dijo que no podía confirmar la información sobre bajas entre los empleados.