Cuando los votantes en California le apostaron a un nuevo plan para redefinir el mapa político del estado, se les prometió que habría distritos electorales competitivos, sin la oportunidad de que los políticos hicieran acuerdos en privado para proteger sus propios intereses.

Está por verse si las demarcaciones aprobadas el viernes por la Comisión Ciudadana de Redefinición de los Distritos en California serán más competidas a largo plazo a comparación de las actuales. Sin embargo, los nuevos mapas abrieron de inmediato oportunidades para posibles candidatos y presentaron desafíos para los legisladores actuales.

Además, causaron preocupación en el Partido Republicano dentro del estado.

Los funcionarios de ese grupo político pasaban el fin de semana revisando los mapas y sopesando posibles vías para impugnarlos — probablemente en la forma de un referéndum sobre la delimitación para el Congreso y el Senado estatal_, dijo el presidente estatal del partido, Tom del Beccaro. Señaló que la comisión dividió ciudades y pueblos en forma anómala, en su esfuerzo por albergar a varios grupos con intereses particulares.

"Fueron divididos de acuerdo con criterios distintos, y eso es preocupante. No pienso que ésa sea una forma justa de hacer las cosas", señaló Del Beccaro.

Los miembros actuales de la Asamblea y el Senado estatales, así como los del Congreso y la junta encargada de recaudar impuestos, deberán convencer a nuevos grupos de votantes para buscar la reelección el año próximo. Algunos se enfrentarán a otros miembros actuales, de su propio partido.

Los mapas parecen dar a los demócratas una ventaja ligera en su meta de apoderarse de dos tercios del Senado y de la Asamblea estatales, lo que les daría la autoridad de elevar los impuestos. Darán también a los demócratas oportunidades de mejorar su representación en el Congreso. La delegación de 53 miembros incluye actualmente a 19 republicanos.

Pero la evolución de todo eso depende de dónde opten por postularse los candidatos.

Paradójicamente, fueron los republicanos quienes apoyaron las iniciativas de consulta que quitaron a la legislatura la responsabilidad de definir los distritos cada década. Los votantes crearon la comisión ciudadana independiente en el 2008 y ampliaron su autoridad a los distritos legislativos en el 2010.

Los individuos u organizaciones pueden impugnar los mapas en la corte o buscar un referéndum, pero las posibilidades de desafiar con éxito el plan son nulas, consideró Tony Quinn, republicano que ha estado involucrado en casos de redefinición de distritos durante 45 años.

Quinn dijo que las cortes se muestran ya reticentes a involucrarse en impugnaciones sobre la redefinición de distritos, y tendrían aún menos apetito por revisar decisiones tomadas por un panel aprobado por los votantes y conformado por residentes que quedarían seleccionados mediante un proceso independiente y no partidista.

Pero si cualquier grupo consiguiera las firmas suficientes para un referéndum, ninguno de los mapas impugnados se utilizaría en el 2012. La Corte Suprema del estado nombraría especialistas — jueces retirados, por ejemplo — para trazar los límites distritales en tanto los votantes no puedan pronunciarse.