El Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) explorará el arte de los últimos 50 años desde la perspectiva de los ataques del 11-S, en una muestra que se inaugurará con motivo del décimo aniversario de los atentados.

"Aunque las torres ya no están, vemos ecos de ellas en todas partes, ya sea en las siluetas de unos árboles paralelos en un paisaje del pintor Alex Katz o en la variedad de formas en la que nuestra cultura ha cambiado en respuesta a los ataques", dijo hoy o el comisario de la muestra, Peter Eleey, en un comunicado.

El MoMA mostrará en sus instalaciones del barrio neoyorquino de Queens unas setenta obras de arte elaboradas con distintos formatos, la mayoría de ellas anteriores a los atentados, pero que reflejan "cómo los ataques han cambiado la forma en la que vemos el mundo".

La exposición evita mostrar imágenes de los ataques y de arte motivado directamente por los atentados, y pretende motivar en cambio "una mirada subjetiva" a sus efectos.

"Esperamos ofrecer una forma distinta de reflexionar sobre lo que ocurrió, y reflejar la continua presencia de este evento en nuestras vidas", añadió el comisario sobre esta exposición, que se podrá visitar hasta el 9 de enero de 2012.

Además del lienzo de Alex Katz (1927) al que se refirió el comisario, entre las obras que el museo ha seleccionado se podrá contemplar una fotografía de Diane Arbus (1923-1971) que muestra un periódico abandonado en una calle de Nueva York por la noche, algo que en el contexto de los atentados adquiere "connotaciones inquietantes".

También es turbadora la videoinstalación "Dawn Burn (Amanecer quemado)", en que la artista Mary Lucier (1944) captó el amanecer sobre el East River de Nueva York.

En sus imágenes, tomadas en 1975, son visibles unas marcas oscuras que dejó el brillo del sol sobre la imagen, algo que en opinión del responsable del museo se puede ver como "una representación de la persistencia del trauma en la memoria".

Entre las demás creaciones, el MoMa mostrará un conjunto de imágenes que el fotógrafo John Pilson (1978) tomó a finales de los noventa en las calles cercanas a las Torres Gemelas, en las que capturó escenas íntimas de la vida en la zona, otro ejemplo de arte que cobra un nuevo sentido tras los atentados.