El Gobierno chileno nombró hoy al exministro de Planificación Felipe Kast como delegado presidencial para la erradicación de aldeas y campamentos de damnificados tras el terremoto y posterior tsunami del 27 de febrero del año pasado.

Según un informe de La Moneda difundido este viernes, Kast se enfocará a las tareas de reconstrucción, y trabajará en coordinación con otros ministerios con el fin de acallar las críticas de los propios afectados y de la oposición por la lentitud del Ejecutivo en solucionar el problema de las víctimas.

El 27 de febrero del 2010 un cataclismo de 8,8 grados de magnitud en la escala abierta de Richter causó la muerte de 524 muertos, 800 mil damnificados y daños por 30 mil millones de dólares.

El terremoto de Chile, que liberó una energía equivalente a 100.000 bombas de Hiroshima y considerado el quinto más grande de la historia, dejó pérdidas materiales a lo largo de 640 kilómetros.

Unas 220.000 viviendas resultaron destruidas, sufrieron daños 1.500 kilómetros de carreteras, 4.500 escuelas, dos aeropuertos, 53 puertos, 56 hospitales y dos puentes.

El Gobierno calculó las pérdidas en 30.000 millones de dólares, pero algunos expertos y organismos internacionales consideran que la cifra real es un 20 % inferior y ronda los 24.000 millones.

Según varios analistas, inicialmente se sobrestimó el impacto del terremoto en la actividad económica, cuando de hecho no ha habido tal caída, ya que las pérdidas en la producción fueron menores a las previstas y la economía registró un fuerte crecimiento en el segundo semestre de 2010.

En varias localidades del sur de Chile, los habitantes han cortado las carreteras y se han enfrentado a la policía en protesta por la casi nula construcción de sus viviendas y alegan que cientos de ellos siguen viviendo en cabañas de emergencia, sin energía eléctrica, agua potable y con unas cuentas letrinas como servicio higiénico.