El Gobierno cubano levantó la prohibición establecida desde 2003 para la venta de equipos electrodomésticos de alto consumo, como aires acondicionados, hornos, duchas y cocinas eléctricas, en respuesta a las necesidades de la población y del sector del trabajo privado.

La Gaceta Oficial de Cuba informa hoy en su página web sobre la nueva medida del Ministerio de Comercio Interior, que reanudará la venta minorista de equipos eléctricos y electrodomésticos "que son utilizados en la actividad gastronómica".

"Teniendo en cuenta la necesidad de adoptar medidas encaminadas a completar la oferta de productos con destino a la población y a los trabajadores por cuenta propia, se hace necesario reanudar la venta minorista de los referidos equipos", indica la resolución oficial.

La lista de productos incluye una amplia gama de equipos eléctricos utilizados en los servicios gastronómicos, como cocinas, hornos, freidoras, cafeteras, sartenes y hornillas, además de parrillas, asadores o sandwicheras.

También se comercializarán aires acondicionados, duchas eléctricas, calentadores eléctricos y máquinas para hacer rositas (palomitas) de maíz.

La resolución agrega que los equipos se incorporarán a la red minorista de "forma gradual", según vayan siendo adquiridos por las entidades que se encargan de la comercialización de electrodomésticos, cuya venta fue restringida hace más de una década en aras al ahorro energético en la isla.

Anteriormente, en 2008, el Gobierno del presidente Raúl Castro levantó la prohibición para que los cubanos compraran aparatos eléctricos como computadoras, reproductores de vídeo de todo tipo, ollas de presión y arroceras, bicicletas y alarmas para automóviles, como parte de su política para acabar con el exceso de prohibiciones.

La nueva resolución se enmarca en la ampliación del trabajo privado en la isla, una de las principales reformas económicas que impulsa el Gobierno del general Castro para "actualizar" el modelo socialista y superar la aguda crisis que arrastra desde la caída del bloque socialista europeo.

Tras la ampliación del trabajo por cuenta propia en la isla en octubre pasado, la mayoría de las licencias concedidas por el Gobierno corresponden a la actividad de "elaboración y venta de alimentos", que abarca desde la apertura de restaurantes hasta pequeñas cafeterías o puestos de venta de comida en la calle.

Uno de los síntomas más visibles de las reformas económicas en Cuba ha sido la proliferación de nuevos restaurantes privados, que ahora pueden tener capacidad para hasta 50 comensales frente a los doce que solo se permitían cuando se autorizaron las primeras "paladares" en la década de los noventa.

Pero una de las principales dificultades de estos negocios, principalmente para los gastronómicos, es la inexistencia de un mercado a precios mayoristas donde obtener los productos y equipos que necesitan.