Un mes después de que un emocionado Hugo Chávez anunciara que tiene cáncer, el presidente venezolano dice que la enfermedad lo está cambiando de manera "radical", sin embargo, para los analistas, el mal no repercute por ahora en el escenario político del país.

El fin de la consigna "patria socialista o muerte" y las críticas a las boinas y camisas rojas junto a sus frecuente intervenciones públicas y cortas horas de sueño son algunos de los hechos más destacados que ha ido protagonizando Chávez en las últimas semanas, en una etapa, dice, "más diversa, más reflexiva y más multifactorial".

Desde el pasado 30 de junio, cuando anunció en un mensaje a la nación la enfermedad, ha pedido "extirpar" el "sectarismo" y el "dogmatismo" del "socialismo del siglo XXI", que dice liderar desde hace doce años, precisamente algunos de los vicios que sus detractores le achacan a él, a sus seguidores y a su proyecto.

Sin embargo, "¿repercusión económica, política, social de la enfermedad?... Absolutamente ninguna", dijo a Efe el economista y analista José Guerra, de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

"Lo que cambiaría el panorama es que (por el cáncer) dejara la Presidencia o no fuera candidato" en los comicios que el próximo año definirán el período 2013-2019, señaló.

Las versiones de que está al borde de la muerte o de que todo es un invento "se potencian porque no hay un parte médico oficial que diga dónde está el cáncer y ello despierta mucha incertidumbre y se disparan muchas alarmas", agregó Guerra.

"La incertidumbre afecta por igual a sus seguidores y opositores, pero lo que pasa es que los que están con él, sus herederos, están callados esperando su momento (...) y deben estar evaluando si el presidente está en capacidad de seguir", y si no lo está surgirá "un sucesor que debe estar dispuesto a perder", vaticinó Guerra.

El profesor de Ciencias Políticas de la UCV Carlos Romero coincide en que "lo único completamente nuevo es el mal en sí, que está siendo utilizado políticamente en un afán de Chávez por demostrar que está bien de salud" de cara a las elecciones.

"Las posiciones generales son las mismas de hace un mes; el presidente sigue siendo el jefe del Estado y ha reiterado que, a pesar de su enfermedad, es el candidato del oficialismo", sostuvo a Efe.

En cuanto a la oposición, Romero dijo que sigue con "la determinación de ir con un candidato único" a las urnas con la meta de poner fin a una gestión centrada en "la expansión de la propiedad pública y del control del Estado sobre la economía".

"La enfermedad en sí no ha repercutido en el clima de confianza o desconfianza de los agentes económicos, y desde el punto de vista social no ha habido ninguna manifestación en contra o a favor del presidente que pudiera ser considerada extraordinaria", evaluó.

Pero esta coyuntura "no está terminada; falta todo el tratamiento médico del presidente y la repercusión que esto puede tener de aquí en adelante está por verse", advirtió a su vez Clodovaldo Hernández, analista y columnista que echa en falta una mayor actividad opositora.

Indicó que una vez se supere el periodo vacacional en el que se encuentra ahora el país "es posible que se viva este tipo de cosas de otra manera".

Hernández evaluó que en estos últimos treinta días "se estuvieron desatando ciertos demonios internos", tanto en la oposición como en el chavismo, donde sostuvo que flaquea la imagen de férrea unidad que unos y otros pretenden proyectar.

"Vislumbraron que Chávez ya no iba a estar en la ecuación" y se comenzó a actuar en consecuencia, pero con su vuelta y el que ya no tenga la "apariencia deteriorada" que mostró el 30 de junio, "cuando en una comparecencia muy dramática y que causó una especie de shock anunció el cáncer", las aguas volvieron a su lugar, añadió.

Hernández recordó que la incertidumbre que generó el anuncio "hizo presumir que se avecinaba un período de mucha inestabilidad", alimentada por el "clima interno difícil" por la aguda crisis penitenciaria que precedió a la noticia del cáncer.

Sobre los cambios en Chávez, Hernández destacó el que renunciara a "todo lo que signifique muerte y vejez".

"Claro que se cae un poco en los extremos y en lo cursi. El liderazgo del presidente, y cada día queda más demostrado, está muy sembrado en lo emocional y la emotividad es muy notoria entre nosotros, como pueblo pesa mucho, y tenemos una manera de vivir las cosas con una emotividad que está en nuestro ADN", remató.