El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, expresó hoy su preocupación ante los violentos incidentes registrados esta semana en la zona fronteriza entre Serbia y Kosovo, y pidió a las partes que eviten "cualquier acción que pueda exacerbar la situación".

"El secretario general está preocupado por las inesperadas acciones que han llevado al deterioro de la situación en el norte de Kosovo", indicó su portavoz, Martin Nesirky, en un comunicado emitido tras la reunión que Ban mantuvo en la sede central de la ONU en Nueva York con el ministro serbio de Exteriores, Vuc Jeremic.

El máximo responsable de la ONU trasladó a Jeremic su preocupación ante los incidentes y pidió "a todos los actores políticos" que trabajen "para encontrar una solución aceptable para todos los implicados y en conformidad a la resolución 1.244 del Consejo de Seguridad", según el mismo comunicado.

Ban subrayó en su encuentro con el diplomático serbio la necesidad de que se rebaje la tensión en la zona fronteriza y pidió a las partes que se abstengan "de cualquier acción que pueda exacerbar la situación".

El secretario general insistió, además, en que es importante que las diferencias entre Belgrado y Pristina se resuelvan "mediante el diálogo".

Ban se reunió con Jeremic mientras el Consejo de Seguridad celebraba consultas sobre el mismo asunto, tal y como había pedido Belgrado, cuyos representantes, sin embargo, no pudieron participar en ellas al tratarse de una reunión a puerta cerrada y no de un debate abierto.

"Hemos venido a la ONU para contribuir al debate con nuestra versión de unos hechos que son alarmantemente desestabilizadores no sólo para la provincia de Kosovo, sino también para los Balcanes", indicó Jeremic ante la prensa una vez que el Consejo dio por terminadas las consultas.

"Hoy nos han dejado fuera pero volveremos en agosto", dijo el ministro serbio, quien aseguró que su presencia en esa reunión recibió la "firme oposición de tres miembros permanentes del Consejo".

Pese a todo, Jeremic dijo que es de vital importancia que se preserven la paz y la estabilidad dentro del territorio y que las dos partes permanezcan "en calma".

El ministro serbio de Exteriores aseguró que el Consejo de Seguridad es el foro adecuado para tratar los acontecimientos violentos que han tenido lugar esta semana.

El presidente de turno del Consejo de Seguridad, el embajador alemán Peter Wittig, explicó horas antes a la prensa que el máximo órgano ejecutivo de la ONU acordó el miércoles reunirse para tratar el asunto de Kosovo, y aseguró que lo importante es evitar una escalada de la violencia en la región.

En su calidad de embajador alemán, Wittig señaló, sin embargo, que el conflicto entre Serbia y Kosovo debe tratarse "en el marco del diálogo que se sigue bajo los auspicios de la Unión Europea" y destacó que "ése es el foro más adecuado para tratar las causas de este repunte de la violencia".

"Las partes deberían regresar al diálogo bajo los auspicios de la Unión Europea", aseguró el diplomático alemán.

Fuentes diplomáticas explicaron que los quince miembros del Consejo de Seguridad fueron informados hoy de los pormenores de la situación en la frontera entre Serbia y Kosovo por el jefe de las misiones de paz de la ONU, Alain Le Roy.

El incidente en la zona fronteriza de ambos países se desencadenó cuando fuerzas especiales de la Policía kosovar ocuparon dos pasos fronterizos con Serbia, en una operación en la que un policía kosovar murió en un tiroteo con serbios locales.

El despliegue fue justificado por el Gobierno de Pristina para aumentar el control aduanero, después de que Kosovo prohibiera la pasada semana la importación de mercancías serbias en respuesta al veto a sus productos impuesto por Serbia, que no reconoce la soberanía de su exprovincia.

Belgrado reclama que se restablezca la situación anterior a la operación kosovar y que los pasos vuelvan a estar controlados por policías kosovares de etnia serbia, como hasta ahora.