Las presidentas de Argentina, Cristina Fernández, y Brasil, Dilma Rousseff, defendieron el viernes una mayor integración entre los países suramericanos para "blindar" los avances sociales frente a la crisis que viven los países desarrollados.

Reunidas en Brasilia un día después de participar en Perú en la toma de posesión del presidente Ollanta Humala, las dos gobernantes trazaron un cuadro positivo de la relación bilateral entre los dos países, minimizando sus recientes disputas comerciales.

Por el contrario, ambas mandatarias destacaron la importancia de las reuniones de autoridades económicas convocadas la víspera en Lima, durante una cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) para discutir acciones conjuntas frente a las crisis de Estados Unidos y Europa.

"Debemos definir acciones conjuntas para defender a nuestros países frente al exceso de liquidez que valoriza artificialmente nuestras monedas y protegernos de la avalancha de productos manufacturados que, no encontrando mercado en los países desarrollados, afectan el empleo y la industria en nuestras naciones", expresó Rousseff en una declaración a la prensa tras reunirse con Fernández.

Su comentario aludió a la excesiva valorización del real brasileño frente al debilitado dólar estadounidense y al hecho de que China ha inundado los países latinoamericanos con productos industrializados baratos, gracias a su moneda subvalorizada.

Los presidentes de la UNASUR acordaron el jueves en Lima sostener un encuentro de ministros de Hacienda el 4 de agosto en Perú, y otra de presidentes de bancos centrales el 11 de ese mes en Buenos Aires para discutir acciones comunes frente a la crisis.

Fernández, a su vez, señaló que esos encuentros deben marcar un nuevo rumbo a la integración "para definir una estrategia de blindar a nuestra región, pero no para el aislamiento, sino para proteger los avances sociales".

Rousseff definió a América del Sur como una región con economía en crecimiento, distribución de ingresos y riqueza minerales, naturales y agrícola.

"Cuánta diferencia con otras partes del mundo dominadas por la recesión, el caos financiero y fiscal y la inmovilidad política en la resolución de sus desafíos", agregó Rousseff en una alusión a la situación de Europa y de Estados Unidos, donde el gobierno y el Congreso viven un estancamiento en la negociación de un límite al endeudamiento para evitar caer en falta de pago de sus deudas.

Ambas gobernantes elogiaron al nuevo presidente peruano, Humala, y lo citaron como un líder que comparte con ellas la visión del desarrollo con inclusión social. "Esa es la nueva estrategia vencedora en América del Sur que hace que el crecimiento económico sea sustentable", expresó Rousseff.

En la declaración conjunta emitida al final del encuentro, las presidentas se comprometieron a facilitar la participación de empresas argentinas en la contratación de bienes, servicios y obras de infraestructura asociadas al Mundial del 2014 y las Olimpiadas de Rio de Janeiro de 2016.

La visita de Fernández a Brasilia es una retribución a la que realizó Rousseff a Buenos Aires en enero, en el primer viaje internacional de la líder brasileña después de asumir el poder el 1 de enero.

Fernández participó posteriormente en la inauguración de la nueva sede diplomática argentina en un edificio cuya primera piedra fue colocada en 2007 por el fallecido ex presidente Néstor Kirchner.

Acompañada de Rousseff y del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, Fernández recordó que su fallecido esposo Kirchner resolvió construir la sede en el terreno que Brasil había donado a Argentina en 1968.

"Cuándo él decidió levantar esta embajada, la más nueva de Brasilia, fue porque él entabló esa amistad y juntos (Kirchner y Lula) supieron levantar todas las barreras que tenían a Argentina y Brasil separados", comentó.