Dos académicos que trabajan para instituciones estadounidenses concluyeron tras realizar un estudio que casi la mitad de cubanos que reciben remesas familiares no invertirán esos recursos en establecer negocios amparados por la nueva política gubernamental de apertura en la isla.

Manuel Orozco, de la organización Diálogo Interamericano, y Katrin Hansing, de la universidad de Baruch de Nueva York, realizaron la investigación sobre la materia, cuyos resultados fueron publicados el viernes en la revista Palabra Nueva, órgano de difusión del Arzobispado de La Habana.

De 300 entrevistas con personas que reciben dinero del exterior, el 43% indicó que no establecerá "un pequeño negocio", el 34% pensaría en la posibilidad de hacerlo y el 23% ya lo tienen, indicaron los académicos en su reporte.

"Entre los interesados en crear un negocio y los que ya lo tienen, una conclusión general revela que, dada su posición económica, esta es una población cuyos negocios potenciales y reales se limitan a ser... empresas de subsistencia", indicó el informe al señalar que se trata mayoritariamente de la venta de comida o ropa, albañilería o artesanía.

"En conjunto, el 95% de los interesados en establecer su propio negocio considera que su inversión monetaria sería inferior a 5.000 dólares y muy probablemente, menos de 1.000", explicó la nota.

Los investigadores aclararon que las entrevistas las hicieron con personas de confianza y no en las calles entre una muestra aleatoria.

El presidente Raúl Castro inició a finales del 2010 una apertura al trabajo independiente del Estado, entregando a los cubanos permisos para realizar 178 actividades u oficios de manera legal. Algunas de estos oficios ya se realizaban desde los 90, pero en esta ocasión el mandatario amplió los márgenes de acción de los emprendedores.

"Muchas de las actividades económicas que a los receptores de remesas les gustaría emprender como pequeño negocio, no están dentro del alcance de las nuevas reformas", indicó el informe del sondeo sin abundar en cuáles serían estas.

Paralelamente la encuesta mostró que el flujo de remesas hacia Caba continúa viniendo mayoritariamente desde Estados Unidos (el 68% de los entrevistados), el 13% de Europa y el 19% de América Latina --incluyendo un 8% de Venezuela, donde la isla tiene fuertes proyectos de cooperación mediante el envío de experto--.

Además destacó que pese a los cambios producidos en 2009 cuando el presidente Obama amplió las permisos de envío de remesas a Cuba, no hubo nuevos operadores de entrega entrando a la isla y "el uso de mecanismos informales para las transferencias continúa", en alusión a los envíos de dinero mediante amigos, conocidos o "mulas".

No hay una cifra oficial de remesas, pero reportes de la Comisión Económica para América Latina estimaban en el 2003 unos 900 millones de dólares, un monto con el cual más o menos concuerdan todos los expertos.

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