El Banco Central de Irlanda (ICB) rebajó hoy sus previsiones sobre la economía nacional para este año, al estimar que el Producto Interior Bruto (PIB) crecerá un 0,8 por ciento, una décima menos que lo esperado en su anterior informe.

En su análisis trimestral, el ICB también predice que el Producto Nacional Bruto (PNB), que excluye las aportaciones de las multinacionales y que, para muchos expertos, es un indicador económico más fiable, se contraerá un 0,3 por ciento.

Según esta previsión, el PIB crecerá un 2,1 por ciento en 2012, mientras que el PNB lo hará un 1 por ciento.

Seguirá tirando de la economía, apunta el informe, el sector de las exportaciones, cuyo volumen de negocio aumentará un 6,4 por ciento durante 2011 y un 6,2 por ciento al siguiente año.

La demanda interna, por contra, continuará siendo "débil", pues se espera que el "consumo personal" caiga un 2,4 por ciento durante este año y un 0,6 por ciento en 2012.

Según el IBC, la falta de confianza del consumidor está provocada por la incertidumbre que rodea al mercado laboral y por el aumento de los tipos de interés impuesto por el Banco Central Europeo (BCE).

"Como reflejo del modesto crecimiento previsto y dado que éste está guiado por sectores que no requieren empleo intensivo, el mercado laboral tiene aún que estabilizarse. No será hasta finales de este año o, casi seguro al siguiente, cuando se empiece a generar empleo", señala el informe.

El Banco central también atribuye el escaso crecimiento de la economía irlandesa a la "tensión" a la que están sometiendo los mercados internacionales a la zona euro y a la caída de los precios de las materias primas en Estados Unidos.