La petrolera hispano-argentina Repsol ganó 1.344 millones de euros (unos 1.929 millones de dólares) en la primera mitad del año, un 0,4 por ciento más que en el mismo periodo de 2010, en unas cifras afectadas por la caída de la producción por el conflicto libio y las huelgas en Argentina.

La empresa comunicó hoy a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de España que la mejora de los precios internacionales del crudo, la recuperación del negocio químico y los resultados de su división de GNL compensaron la caída de producción y permitieron mantener el beneficio.

No obstante, el resultado de explotación se redujo un 9,4 por ciento, hasta los 2.722 millones de euros (unos 3.907 millones de dólares).

La petrolera cerró la primera mitad del año con una caída de la producción de hidrocarburos del 10,1 por ciento por "factores circunstanciales" como la suspensión de operaciones en Libia desde el pasado mes de marzo, la menor producción, por tareas de mantenimiento, en Trinidad y Tobago, y la moratoria en el Golfo de México.

Junto a esto, afectó la paralización parcial de la actividad en Argentina por huelgas que ya se han resuelto.

Pese a los descensos en la producción, los mayores precios del crudo y el gas permitieron que el resultado de explotación del área de Upstream (exploración y producción) aumentara un 10,3 por ciento, hasta los 806 millones de euros (unos 1.157 millones de dólares).

Por el contrario, bajó el resultado de explotación del área de Downstream (Refino, Marketing, GLP, Química y otros) un 18,5 por ciento, hasta los 756 millones de euros (1.085 millones de dólares), afectado por el negocio de butano y los menores márgenes de refino.

El área de Gas Natural Licuado (GNL) volvió a multiplicar sus resultados, desde 11 millones a 168 millones de euros (desde 16 a 241 millones de dólares aproximadamente), gracias a la entrada en funcionamiento de la planta de Perú.

En cuanto a su filial argentina YPF, el resultado de explotación cayó un 27,7 por ciento, hasta los 601 millones de euros (862 millones de dólares), como consecuencia de las prolongadas huelgas registradas durante el periodo y el efecto inflacionario sobre los costes.

Tras las desinversiones en YPF y el ejercicio por parte del grupo Petersen de su opción de compra, Repsol mantiene una participación del 57,4 por ciento que podría reducirse, a través de otra opción de compra de inversores, en un 1,6 por ciento más hasta el 55,8 por ciento, "un nivel adecuado".