Brasil aspira a convertirse en un polo de producción e innovación tecnológica, y un primer paso en ese sentido fue dado con el inicio de la fabricación de tabletas electrónicas en el país, informó el ministro de Ciencia y Tecnología, Aloizio Mercadante.

Según el ministro, la producción de las tabletas de una decena de empresas debe conducir en una fase posterior a la producción de pantallas sensibles al toque y semiconductores en el país suramericano.

"Brasil es sétimo mercado mundial en tecnología de la información y comunicación, con un facturamiento de 162.000 millones de dólares anuales. Es el cuarto mercado mundial en venta de computadoras, quinto en televisores y producimos 80 millones de teléfonos celulares al año", dijo Mercadante en una entrevista con radioemisoras de todo el país.

Indicó que el gobierno pretende aprovechar ese fuerte mercado interno para atraer inversiones y agregar valores locales a la cadena productiva de la tecnología de la información.

Este año, el país alcanzó acuerdos con al menos 10 empresas para producir las tabletas electrónicas a cambio de una reducción de 36% en los impuestos. Uno de los acuerdos es con la empresa china Foxconn, que este año comenzará a vender las tabletas iPad producidas en Brasil.

Mercadante explicó que la exoneración tributaria está sujeta al valor agregado del producto, que en el primer año de operación de la empresa debe incluir 20% de contenido local en el aparato, y de 80% en tres años.

"Con eso pretendemos atraer a la industria de semiconductores, que solo 20 países en el mundo producen. Queremos producir aquí la tecnología de pantallas sensibles al toque, fabricados solo en cuatro países asiáticos, Brasil será el primer país de occidente en producir esas pantallas si se concretan las negociaciones que están avanzadas", explicó.

El ministro dijo que para extender esa producción a otro sectores, el gobierno pretende crear fondos sectoriales que estimulen la investigación y el desarrollo de tecnología en otras áreas industriales, como la minería, la construcción civil y el sector automotriz.

"Brasil es el quinto productor de autos en el mundo, pero no tenemos una marca brasileña y hacemos poca investigación en industria automovilística, solo dos empresas tienen pistas de pruebas", lamentó Mercadante. "Los incentivos fiscales automovilísticos tienen que estar asociados a la investigación y el desarrollo".

Dijo que, por ello, los incentivos fiscales otorgados a la industria de automóviles y otros ramos deben estar asociados a su inversión en investigación y desarrollo.

Brasil lanzó esta semana el programa "Ciencia sin Frontera" dirigida a otorgar 100.000 becas para que jóvenes brasileños se formen en disciplinas científicas y tecnológicas en las principales universidades del mundo, con miras a sustentar el desarrollo tecnológico del país.