Nuevos hallazgos en el caso de un motín en una prisión mexicana que dejó 17 muertos, sugieren que hubo desorganización, poco control y posiblemente corrupción en la cárcel, además de tensiones entre autoridades locales y la policía federal enviada a la ciudad para resguardar el orden.

El vídeo de vigilancia y reportes policíacos mostraron a los reclusos cuando metían ilegalmente a una mujer, cuatro niñas y armas de fuego a la prisión en Ciudad Juárez, un sitio plagado de violencia, mientras la policía federal que acudió el martes al lugar abrió fuego contra un jefe de la policía local que visitaba la escena.

Las autoridades de la procuraduría del estado de Chihuahua agregaron que estaban investigando reportes de que los reclusos tenían una fiesta en la prisión antes de que los disturbios se generaran y que los celadores podrían estar involucrados. El festejo, al igual que el ingreso de las niñas, la mujer y las armas, estaba prohibido por las reglas de la prisión masculina.

El vídeo transmitido en la televisión local el miércoles sugiere que los guardias permitieron, de hecho, que el baño de sangre ocurriera. En el vídeo se veían a reos con capuchas armados hablando con los guardias, que dejaron el área antes de que los presos cogieran las llaves de las celdas, abrieran una puerta y aparentemente dispararan a quienes estaban dentro con una metralleta y un rifle de asalto.

"En el caso de Ciudad Juarez desde luego que hay asuntos que se tienen que esclarecer. Fundamentalmente lo hemos subrayado, es indispensable que la seguridad de los penales locales, estatales, municipales de todo el país sea revisada, sea fortalecida y se cuenten con todos los instrumentos para impedir episodios lamentables como el que tuvimos recientemente en aquella localidad", dijo el miércoles Alejandro Poiré, vocero presidencial en materia de seguridad.

Las autoridades locales criticaron a sus contrapartes federales por disparar al jefe de la Policía de Juárez Julián Leyzaola, un ex teniente coronel militar conocido por su fuerte actitud ante el crimen.

La Policía Federal había puesto un cerco de seguridad afuera de la prisión la noche del lunes para evitar las fugas, cuando Leyzaola llegó al lugar. Leyzaola resultó ileso, en buena medida, porque iba un vehículo a prueba de balas.

El incidente es el foco de tensión más reciente entre las autoridades locales y las fuerzas federales que asumieron el control de la mayor parte de las actividades de seguridad en la ciudad fronteriza luego de una escalada de asesinatos en 2008. La Policía Federal reemplazó a los soldados en abril de 2010 entre acusaciones de que los militares habían abusado de su autoridad.

La ciudad ha sido el campo de sangrientas batallas por el territorio entre los carteles de Juárez y de Sinaloa, y las pandillas callejeras que se han aliado a alguno de los bandos.

La tasa de asesinatos en Juárez, una ciudad de 1,3 millones de personas ubicada al otro lado de la frontera con El Paso, Texas, ha caído un 22% este año. Sin embargo, 1.314 personas fueron muertas en la ciudad desde enero hasta el 27 de julio de este año, en comparación con las 1.696 personas muertas en los primeros siete meses de 2010. El número total de homicidios en 2010 fue de 3.097, lo que convirtió a Juárez en una de las ciudades más violentas del mundo.

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