Una rumana cuya hija estaba en el campamento juvenil en la isla noruega de Utoya dijo el jueves que ha llamado y enviado en vano, mensajes de texto a su hija "cientos de veces" desde el ataque, pero cree que está muerta.

Anca Holst dijo que su hija Karin Elena Holst, de 15 años de edad, la llamó el 22 de julio para decirle que un hombre estaba "disparando a todos".

La joven estaba petrificada y no quiso colgar, pero su madre le pidió dejar de hablar y esconderse, dijo a la televisora Realitatea TV.

"Está bien mamá, lo haré", le respondió Karin. Después de eso, silencio. Anca Holst ha llamado y enviado mensajes de texto desesperadamente hasta que la esperanza comienza a desaparecer.

"Pienso que mi pequeña está muerta", dijo mientras su voz se quebraba.

La masacre en el campamento anual de verano organizado por la rama juvenil del gobernante Partido Laborista dejó 68 muertos.