La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, visitará mañana a su homóloga de Brasil, Dilma Rousseff, e inaugurará la nueva sede de la embajada de su país en Brasilia, que está en proyecto desde hace poco más de cuatro décadas.

Fernández llegará a la capital brasileña procedente de Lima, donde hoy asistió, al igual que Rousseff, a los actos de investidura del nuevo presidente de Perú, Ollanta Humala.

Según fuentes oficiales, Rousseff recibirá mañana a Fernández en el Palacio presidencial de Planalto para una reunión de trabajo en la que darán seguimiento a las conversaciones que mantuvieron en enero pasado, en Buenos Aires.

Ese encuentro en la capital argentina fue hasta ahora el único que han tenido Fernández y Rousseff desde que esta última asumió la Presidencia de Brasil, el 1 de enero pasado.

El ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Antonio Patriota, recordó que Argentina fue el primer país visitado por Rousseff como presidenta, lo cual atribuyó a la "estratégica importancia" que esa nación tiene para Brasil.

Ambos países son los mayores socios del Mercosur, que integran con Uruguay y Paraguay, y mantienen una pujante relación comercial, con un intercambio que en 2010 cerró en 33.000 millones de dólares y que en el primer semestre de este año ha crecido un 27 por ciento, según datos oficiales.

Esa relación no está exenta de conflictos, como los surgidos en los últimos meses en los sectores agrícola y automotriz, que según el canciller brasileño serán abordados por las mandatarias pero no como asunto central, pues son tratados en otros ámbitos oficiales.

"Cuando uno tiene una relación comercial intensa, es natural que surjan situaciones que exigen atención. Es así como sucede con cualquier relación comercial bilateral de la importancia de esta que tenemos con Argentina", declaró este miércoles Patriota.

Destacó que existe con Argentina un "canal de diálogo permanente" entre diversos ministerios que permite resolver las divergencias, incluso las más recientes, en un marco "amistoso" y "armónico".

Según fuentes oficiales brasileñas, durante la reunión entre Rousseff y Fernández será instalado un Consejo Empresarial que integrarán representantes del sector privado de ambos países, con la finalidad de intercambiar experiencias en diversas áreas y diseñar estrategias comunes para la penetración en terceros mercados.

Asimismo, serán tratadas cuestiones referidas a la cooperación en diversas áreas, entre ellas la nuclear, la cual se desarrolla en el ámbito de la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (Abacc), que cumplió 20 años este mes.

Tras el encuentro con Rousseff y un almuerzo en el Palacio de Itamaraty, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, Fernández inaugurará la sede de la embajada argentina en Brasilia, un proyecto que ha demorado casi 45 años para tornarse realidad.

El terreno de 2,5 hectáreas en el que durante los últimos cuatro años se levantó el edificio de 4.000 metros cuadrados cubiertos fue cedido por el Gobierno brasileño en 1968, ocho años después de que la capital fue transferida de Río de Janeiro a Brasilia.

Sin embargo, la decisión sobre la construcción de la embajada fue tomada recién en 2004 por el entonces presidente argentino Néstor Kirchner, fallecido el año pasado y cuya viuda inaugurará el predio como jefa de Estado.

Uno de los invitados para la ceremonia que congregará a buena parte de la crema y nata de la política brasileña es el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien ya ha confirmado su asistencia.

Fuentes diplomáticas argentinas explicaron a Efe que la decisión de Fernández de invitar a Lula se debe a la "fuerte amistad" que el expresidente brasileño mantuvo con Néstor Kirchner y a que fue una de las personas que más insistieron en que Argentina "debía" tener una sede diplomática propia en Brasil.

Hasta ahora, la embajada argentina había funcionado en una casa alquilada en el barrio Lago Sul, un elegante sector de mansiones en el que también está situada la nueva sede diplomática.