Un ataque químico o biológico de al-Qaida y sus filiales sigue siendo una amenaza, a pesar de la muerte del líder terrorista Osama bin Laden, dijeron el jueves altos ex funcionarios de Estados Unidos

Mike Leiter, ex director del Centro Nacional de Contraterrorismo recién retirado, hizo los comentarios ante una audiencia en el Foro de Seguridad de Aspen.

"Todavía tenemos enclaves de al-Qaida en todo el mundo que ven esto como una forma clave para luchar contra nosotros, especialmente la facción en Yemen", dijo. "La amenaza potencial de al-Qaida en la Península Arábiga es muy real".

Leiter dijo que la nueva generación de terroristas sabe que matar incluso a unos pocos estadounidenses puede provocar casi tanto caos como los grandes complots que bin Laden apoyaba.

"Los más probables ... son formas simples de armas químicas o biológicas" en lugar de un ataque nuclear, dijo Leiter, y usó la toxina ricina como un ejemplo de algo que es fácil de hacer.

"¿Va a matar a muchas personas? No. ¿Va a asustar a la gente? Sí", dijo.

"Bin Laden estaba en realidad dando prioridad al gran ataque", agregó Leiter. "Algunos de ellos pueden tener fantasías sobre montar otro 11 de septiembre", pero sus afiliados se dan cuenta de que pueden afectar la sociedad y a la estrategia de Estados Unidos con ataques de menor escala.

"Anwar al-Awlaki logra eso", dijo Leiter, nombrando al clérigo radical nacido en Estados Unidos de la facción yemení. Y también lo hacen otras filiales, como los talibanes paquistaníes, que enviaron a un atacante hace un año para tratar de hacer estallar un coche en medio de Times Square, en Nueva York, dijo.

Sin bin Laden, tanto Leiter como el ex director adjunto de la CIA, John McLaughlin, predijeron que el nuevo líder de al-Qaida, Ayman al-Zawahiri, puede lanzar una campaña similar de conspiraciones de menor escala.

"Zawahiri probablemente se inclinará por objetivos más pequeños", dijo McLaughlin a la audiencia. "Bin Laden no lo hizo".