El expresidente de Honduras Manuel Zelaya encabezará el próximo jueves una movilización en Tegucigalpa para exigir justicia para las víctimas del golpe de Estado que el 28 de junio de 2009 lo desalojó del poder, así como castigo a los violadores de los derechos humanos.

"La movilización del jueves la encabezará el expresidente Zelaya", dijo hoy a Efe Juan Barahona, subcoordinador del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), que apoya al derrocado mandatario.

Barahona señaló que "miles de hondureños" participarán en la manifestación del próximo jueves, en la que los seguidores de Zelaya expresarán solidaridad con "las víctimas del golpe de Estado que han sentido más fuertemente la represión del régimen".

El FNRP, cuyo coordinador general es Zelaya, también protestará por el arresto domiciliario que desde junio pasado cumple su exministro de la Presidencia Enrique Flores, quien enfrenta juicios por presuntos actos de corrupción, y a quien la justicia le ha impuesto una fianza de 1,4 millones de dólares.

Flores, que al igual que Zelaya regresó a Honduras el pasado 28 de mayo, es acusado del mal manejo de casi 1,6 millones de dólares del Fondo Hondureño de Inversión Social y de haber desviado fondos del Estado para una campaña de publicidad a favor de una consulta popular que promovía el exmandatario en 2009.

Zelaya fue derrocado en momentos en que pretendía celebrar una consulta popular, no prevista en las leyes locales, con miras a la instalación de una Asamblea Constituyente que supuestamente abriría las puertas a su eventual reelección.

"Exijamos libertad para los presos y perseguidos políticos y cese a la impunidad para los responsables del golpe de Estado", expresa una convocatoria pública del FNRP para la movilización del próximo jueves.

En la misma, el frente zelayista también manifiesta que "no es justo que las víctimas del golpe sean perseguidas, mientras los golpistas asesinos y violadores de los derechos humanos gocen de impunidad y protección por parte del Estado".

Según el FNRP, más de un centenar de personas fueron asesinadas tras el golpe de Estado contra Zelaya, quien aboga por una Constituyente respaldada por la Resistencia Popular que coordina.