El presidente de la agencia de evaluación de riesgos Standard & Poor's, Deven Sharma, dijo hoy ante el Congreso que cree que EE.UU. evitará caer en una mora de pagos y que, en realidad, el mayor riesgo para el país es la deuda a largo plazo.

Durante una audiencia del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, Sharma aseguró que "realmente, el asunto más importante es la tasa de crecimiento a largo plazo de la deuda".

La audiencia había sido convocada con antelación para evaluar el funcionamiento de las agencias de calificación de riesgo tras la puesta en marcha de la reforma financiera, pero la crisis de la deuda de EE.UU. fue uno de los asuntos que dominaron la vista.

Aunque fue presionado por los legisladores sobre la viabilidad de los planes paralelos sobre la mesa para reducir el déficit, Sharma evitó tomar bando y aseguró que, por ahora, los analistas prefieren analizar un acuerdo final ante de calificar la deuda estadounidense.

Sharma dejó en claro que, pese a informes de prensa de que favorece el plan demócrata, su agencia "no hace comentarios sobre ningún plan específico u opción política".

Preguntado sobre cuán profundos tendrían que ser los recortes para que EEUU mantenga sus altas calificaciones de crédito, Sharma replicó: "eso se lo dejo a nuestras analistas para que ellos lo determinen".

La semana pasada, la agencia que preside Sharma advirtió de que había un 50 % de posibilidades de que, ante la falta de un acuerdo, Standard & Poor's rebajara la calificación de la deuda a largo plazo de Estados Unidos, que hasta ahora gozaba de la nota 'AAA', que indica máxima solvencia.

Por su parte, James Wilson, de la Oficina del Contralor de la Moneda, aseveró que es difícil predecir el verdadero impacto económico en el supuesto de que EE.UU. pierda su calificación 'AAA'.

"Creemos que habrá un efecto, pero es difícil predecir su tamaño", dijo Wilson.

Las negociaciones para reducir el déficit y elevar el límite de la deuda nacional, de cerca de 14,3 billones de dólares, han dominado la agenda política en Washington en las últimas semanas.

Según el Departamento del Tesoro, si el Congreso no aprueba un incremento de la capacidad de empréstito nacional antes del próximo 2 de agosto, el Gobierno agotará sus fondos para cumplir con sus obligaciones y podría declararse en suspensión de pagos.

Una mengua en la calificación de crédito de Estados Unidos podría agravar el problema, al hacer subir las tasas de los bonos del Tesoro entre seis y siete décimas de punto porcentual.

Pero en la audiencia, las principales agencias calificadoras de riesgo, cuyo próximo diagnóstico sobre EE.UU. podría encarecer en 100.000 millones de dólares la deuda nacional, indicaron que las nuevas reglamentaciones impuestas tras la crisis financiera de 2008 amenazan la integridad de sus análisis.