Las autoridades mexicanas encontraron 18 cadáveres en una fosa clandestina en el norte del país, se informó el miércoles.

La policía del estado de Nuevo León dijo que un grupo de pastores encontró dos cadáveres en estado de descomposición cerca a un camino sin pavimentar el martes por la noche en el poblado de Juárez y notificó a las autoridades.

Un investigador de la policía estatal dijo que otros 16 cadáveres se encontraban enterrados. Agregó que los cuerpos estaban en estado de descomposición avanzado y estuvieron enterrados al menos un mes.

El agente habló a condición de mantener el anonimato debido a que no tiene autorización para discutir el caso.

El mes pasado, la policía halló dos fosas clandestinas separadas con restos humanos en el mismo poblado, y el año pasado, soldados encontraron 51 cadáveres enterrados en un remoto rancho en el mismo lugar.

Monterrey y sus alrededores han padecido un incremento en la violencia desde principios del año pasado, cuando el cartel del Golfo y los Zetas rompieron su alianza y empezaron a disputarse el territorio en una guerra sangrienta. Más de 1.000 personas han sido muertas en violencia relacionada con el narcotráfico este año en el estado de Nuevo León, donde está localizada Monterrey y el poblado de Juárez.

En tanto, en el estado occidental de Michoacán, seis hombres fueron muertos a tiros y otros cuatro quedaron heridos en una feria en el pueblo de Yurécuaro antes del amanecer del miércoles, dijeron funcionarios de la procuraduría estatal en un comunicado.

Otros tres hombres que habían sido torturados y baleados en la cabeza fueron encontrados más tarde en las afueras de la capital estatal, Morelia, decía el comunicado.

La policía encontró un mensaje que decía que las víctimas eran miembros del cartel de los Zetas.

Michoacán, el estado natal del presidente Felipe Calderón, es también la sede del cartel conocido como La Familia, que el gobierno mexicano afirma que está prácticamente desmantelado. El caos y las matanzas han continuado en el estado con un grupo que se escindió de La Familia, conocido como los Caballeros Templarios, el cual libra una batalla por el control del territorio con los Zetas y lo que queda de La Familia.

Calderón lanzó primero en Michoacán su guerra contra el crimen organizado en 2006. Más de 35.000 personas han muerto desde entonces, de acuerdo con cifras oficiales.

Algunos grupos aseguran que el número de muertos está más cercano a los 40.000.

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El periodista de The Associated Press Gustavo Ruiz en Morelia, México, contribuyó con este reporte.