Después de cinco años de preparativos, Londres encara los últimos doce meses antes de los Juegos Olímpicos de 2012 con los principales recintos deportivos terminados y algunos con adelanto respecto al calendario previsto.

El 27 de julio de 2012 se encenderá el pebetero del estadio olímpico de Stratford -terminado en marzo- para marcar el inicio de las trigésimas olimpiadas de la era moderna, que durarán hasta el 12 de agosto.

La villa olímpica, el estadio de atletismo y las principales instalaciones deportivas para 2012 se levantan ya en el Parque Olímpico de Stratford, al este de Londres, un ambicioso proyecto con el que se pretende regenerar 2,5 kilómetros cuadrados de esta antigua zona industrial.

El próximo verano, el Parque será un área dominada por el color verde, repleta de jardines y canales artificiales, aunque en la actualidad es todavía un vasto descampado donde están diseminados pabellones y edificios, la mayoría terminados o en su última fase de construcción.

El estadio olímpico, en el que se celebrarán las pruebas de atletismo y las ceremonias de inauguración y clausura, tendrá una capacidad para 80.000 espectadores durante los Juegos, aunque su aforo se reducirá al terminar las olimpiadas, cuando se convertirá en el campo donde jugará el equipo del West Ham.

Pese a la buena marcha de las nuevas construcciones, los responsables de Londres 2012 son conscientes de las limitaciones presupuestarias que marca una época de crisis y los fuertes recortes económicos en el Reino Unido.

Londres presentó en 2003 un presupuesto de 2.375 millones de libras (2.690 millones de euros) y, aunque actualmente el dinero disponible asciende a 9.298 millones de libras (10.500 millones de euros), la Autoridad de Entrega Olímpica (ODA, en inglés) confía en que el coste final no superará los 7.300 millones de libras (8.170 millones de euros.).

Otro de los problemas a los que se enfrenta la capital británica es la antigüedad de algunas de las infraestructuras ya existentes, en especial la red de metro.

Las Olimpiadas crearán una "demanda extrema" en el transporte público, que deberá absorber hasta un millón de desplazamientos extraordinarios en los días con más concentración de eventos deportivos, alertó la Asamblea de Londres.

La capital británica recibe unos 3,5 millones de visitantes anuales y se espera que las Olimpiadas atraigan a varios cientos de miles de personas adicionales, todo un reto para un sistema de transporte que en la actualidad está funcionando al máximo de su capacidad.

Paradójicamente, la Autoridad del Turismo británica (VisitBritain) ha apuntado que la cita olímpica podría desanimar a muchos de los potenciales visitantes de Londres en verano de 2012, que preferirían posponer sus viajes a Londres por miedo a las aglomeraciones y a los altos precios del alojamiento y los servicios durante los Juegos.

Los londinenses confían en que las incomodidades y el gasto público que suponen unos Juegos Olímpicos se vean compensados por los ingresos provenientes del turismo y los puestos de trabajo que creará la cita olímpica.

No se ha llegado a concretar una cifra estimada de contratos que se firmarán gracias a las olimpiadas, pero sí el número de voluntarios que empleará la organización: 70.000, unos puestos para los que ya se han presentado cerca de 250.000 personas.

Se utilizarán voluntarios tanto para puestos poco cualificados como aparcacoches y taquilleros como para ejercer de médicos, personal antidopaje y técnicos deportivos.

Las cifras de participación en el voluntariado reflejan que los londinenses, un año antes de la ceremonia de inauguración de los Juegos, están ilusionados con la cita olímpica, más allá de las críticas por las incomodidades que provocan las obras y el gasto público que implica organizar unos Juegos.

Guillermo Ximenis