A punto de cumplirse el décimo aniversario de los atentados del 11-S en Nueva York, más del 40 % de las familias de las víctimas todavía no han recuperado ningún resto de sus seres queridos, informó hoy el canal de televisión local NY1.

Esto ocurre a pesar de que un equipo de médicos forenses sigue dedicado en exclusiva y a tiempo completo a la labor de identificar los restos, una actividad que sigue en marcha diez años después del 11 de septiembre de 2001.

Los científicos analizan cada día una media de 400 muestras, empleando las técnicas más modernas de identificación por ADN y "nuestra dedicación es la misma que entonces", indicó a ese medio Mark Desire, uno de los trabajadores de la oficina de Nueva York responsable de esas búsquedas.

Desire explicó que la tecnología ha avanzado tanto en los últimos años que "podemos volver a mirar de nuevo los restos que ya habíamos examinado en 2001 o 2002".

"Las pruebas son casi las mismas (...) pero nuestros métodos se han hecho más sensibles con los años. Ahora somos capaces de obtener muestras más pequeñas de ADN", señaló por su parte Taylor Dickinson, otro miembro del equipo de investigación que trabaja en material procedente de la "Zona Cero" en las caídas Torres Gemelas.

El proceso empieza con el envío de restos de huesos, que primero son pulverizados y luego analizados para obtener las moléculas de composición genética, que finalmente se contrastan con un archivo de 17.000 muestras aportadas por familiares.

Aunque cada mes hay emparejamientos, estos suelen corresponder a víctimas ya identificadas, y apenas dos han sido identificadas con éxito desde 2008.

Pese a todo, Desire aseguró que todavía no han concluido sus trabajos y las autoridades municipales no tienen previsto empezar a trasladar los restos sin clasificar a un almacén al menos hasta dentro de dos años, según NY1.

Nueva York inaugurará para el décimo aniversario de la tragedia el esperado Memorial del 11-S, con dos piscinas rectangulares en el lugar exacto donde se levantaban las Torres Gemelas que tendrán la misma dimensión de la planta de los rascacielos derribados.

En ellas estarán inscritos en bronce los nombres de las 2.983 víctimas, adyacente al lugar donde se construye el museo en memoria de las víctimas y recordará cómo ocurrieron los ataques terroristas de Al Qaeda.