El ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega, aseguró hoy que la competencia para la venta de productos industriales en el mercado internacional está muy "apretada", denunció prácticas desleales y aseguró que Brasil no se va a "dejar derrotar" en la guerra de divisas.

"No vamos a dejar que la guerra cambiaria nos derrote", dijo Mantega en la reunión de apertura del Consejo de Desarrollo Económico y Social (CDES), celebrada en Brasilia.

Las declaraciones de Mantega, quien utiliza la expresión "guerra de divisas" para referirse a las herramientas que, a su juicio, emplean algunos países para mantener infravalorada su moneda de forma artificial, coinciden con la fuerte apreciación del real frente al dólar.

La divisa estadounidense cotiza desde ayer en valores que suponen mínimos históricos desde 1999, año en el que arrancó la fluctuación libre de la moneda brasileña.

Según Mantega, "la competición para la venta de manufacturas en el mercado internacional está muy apretada. Existe mucha capacidad instalada ociosa en el sector, lo que lleva a países a adoptar prácticas desleales de competencia".

El ministro anticipó la aplicación de medidas para controlar la entrada en Brasil de productos limitados por las reglas antidumpin que utilizan como plataforma EE.UU. para poder introducirse en el país.

"Las mercancías cambian de etiqueta y vienen al país, tal vez por eso EE.UU. tiene superávit comercial con Brasil", afirmó el ministro, quien señaló la necesidad de analizar "las consecuencias de las políticas monetarias expansionistas, de la devaluación de las monedas y de la falta de mercado mundial para las manufacturas".

Mantega también se refirió a la fuerte alza de los precios en Brasil y consideró que la inflación se encuentra bajo control.

"Diría que ese problema está controlado. Las 'commodities' dejaron de presionar la inflación en los últimos meses", aseguró Mantega y agregó que el Gobierno "no economizó esfuerzos para dejar la inflación bajo control".

En su opinión, Brasil es uno de los países más preparados para hacer frente a los problemas mundiales debido a la solidez del mercado interno.

"Lo que falta en el mundo es mercado. Brasil tiene una gran ventaja porque ha construido un mercado interno", dijo y descartó el riesgo de sobrecalentamiento económico.

Brasil registró un crecimiento del 1,3 % en el Producto Interior Bruto (PIB) en el primer trimestre.

El Ejecutivo maneja una previsión de crecimiento del 4,5 % para este año, después de haber registrado en 2010 el mejor dato en treinta años, una subida del 7,5 %.

"Crecimos un 7,5 % el año pasado y estamos reduciendo la demanda y el crecimiento del crédito. En el primer trimestre ya vimos este resultado y, en el segundo trimestre, el crecimiento será menor", afirmó.