El respeto por la diversidad de los peruanos, la igualdad efectiva de derechos y la protección de los indígenas y de sus tierras ancestrales son algunos de los retos a los que se enfrenta el nuevo presidente de Perú, Ollanta Humala, que tomará posesión el próximo jueves 28 de julio.

Humala deberá responder a las "grandes expectativas" de los pueblos indígenas del país y demostrarles "respeto" con un "diálogo sincero", según dijeron a Efe diversos indigenistas.

Durante la campaña electoral, Ollanta Humala se comprometió con los pueblos selváticos y andinos, históricamente desatendidos y alejados del crecimiento económico del país, con un nuevo contrato social que pasaría por una reforma constitucional y la aplicación de un impuesto a las ganancias mineras para redistribuir la riqueza.

La "gran transformación" de Perú anunciada por Humala fue vista por los pueblos indígenas, asentados en territorios ricos en minerales e hidrocarburos, y sobre los que han recaído polémicos decretos para su explotación, como la posibilidad de ser al fin escuchados y reconocidos ante el resto de la sociedad peruana.

Fueron precisamente los departamentos más empobrecidos y no beneficiados por el crecimiento económico concentrado en la costa peruana, los que dieron la victoria a Humala el pasado cinco de junio: venció en 19 de los 25 departamentos, y arrasó en las zonas de mayor población indígena, en la sierra central y sur del país.

"Tenemos expectativas (en Humala) y esperamos que los nuevos ministros sean sinceros", dijo a Efe Antolín Huascar, presidente de la Conferencia Nacional Agraria (CNA), gremio de los pequeños productores campesinos de las regiones de la sierra que separa la costa moderna de la selva.

Un deseo compartido también por la asociación de mayor representatividad de los pueblos selváticos: "Las expectativas son grandes y los pueblos indígenas quieren que empiece por respetar el derecho a la posesión que tienen las comunidades en sus territorios", dijo a Efe Alberto Pizango, presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep).

Pero el nombramiento y permanencia de figuras de anteriores gobiernos en ministerios e instituciones económicas ha provocado desconfianza en algunos dirigentes, como Walter Aduviri, de la importante comunidad aimara, asentada mayoritariamente en la región sureña de Puno, bastión de Humala.

Los Andes y el Amazonas peruanos tienen como principal reclamación común ver cumplida la promesa "humalista" de aprobar una polémica ley que obligaría al Estado a consultar a los pueblos indígenas para cuestiones que afecten a su territorios.

El equipo de presidente saliente, Alan García, aparcó la conocida como Ley de Consulta Previa y promulgó varios polémicos decretos de extracción petrolera y otros proyectos energéticos, causa de numerosos y también violentos conflictos sociales.

En 2009 en la localidad selvática de Bagua, murieron 34 personas tras duros enfrentamientos entre indígenas y policías.

Por ello, la sierra y selva peruanas reivindican un nuevo Ejecutivo dialogante y franco: "esperamos que el nuevo gobierno dialogue de forma muy sincera y transparente con los pueblos (indígenas)", deseó Pizango.

Según este líder, el respeto del Estado hacia los pueblos indígenas pasaría por no atropellar sus derechos humanos y fomentar políticas públicas interculturales, como una educación bilingüe y la incorporación de la medicina tradicional a los tratamientos médicos modernos, entre otras medidas.

Para lograr sus objetivos, organizaciones indigenistas peruanas, tradicionalmente fragmentadas y desorganizadas, han elaborado una agenda común, en la que recogen las principales demandas de los pueblos andinos y amazónicos y que presentarán al nuevo mandatario.

Esta alianza indígena, integrada por cinco asociaciones, quiere que el gobierno de Humala atienda sus demandas de territorialidad, apruebe la Ley de consulta previa, emprenda políticas de adaptación al cambio climático, vele por la seguridad alimentaria del país y revise los contratos mineros, forestales y de hidrocarburos.

Para el sociólogo Vicente Otta, el "gran reto" del nuevo gobierno estará en lograr un Estado pluricultural y fomentar un cambio cultural progresivo en el país para reconocer e integrar a los pueblos indígenas.