El ministro chileno de Hacienda, Felipe Larraín, manifestó hoy su esperanza en que "la cordura prevalezca" en Estados Unidos, respecto a la pugna existente en el Congreso de ese país para aprobar una ampliación de los límites de la deuda pública.

"Estamos a una semana de enfrentar una situación inédita; de no contarse con la ampliación de los límites de la deuda pública, Estados Unidos entraría en moratoria", señaló Larraín, quien inauguró hoy en Santiago un seminario corporativo organizado por el Banco de Inversiones J.P. Morgan.

"Este es un escenario ciertamente impensado. Uno esperaría que la cordura prevalezca, porque esto sería algo nocivo", subrayó el responsable de las finanzas públicas chilenas.

Según Larraín, a los problemas de las economías europeas se suma la situación fiscal de Estados Unidos.

"Es indudable que enfrentamos un escenario externo con incertidumbres en las economías desarrolladas", dijo y consideró que una eventual cesación de pagos de la principal economía del planeta "no le conviene ni a Estados Unidos ni al mundo".

A su juicio, "el primer efecto complicado sería para Estados Unidos. Y como Estados Unidos es una economía importante, que tiene alrededor de un cuarto de todo el producto mundial, se generaría un efecto en otros países", apuntó.

Matizó, en todo caso, que Chile "está bien preparado para enfrentar situaciones complejas que, por supuesto, esperamos que no se produzcan".

Aseguró que Chile "se distingue por su responsabilidad fiscal", con una deuda pública equivalente al 8 % del Producto Interno Bruto (PIB).

"Somos acreedores en términos netos, tenemos una situación fiscal excepcional y uno de los riesgos más bajos del mundo emergente. Esto se traduce en menores tasas de interés, mayores niveles de inversión, crecimiento y empleo" sostuvo Felipe Larraín.

Sobre esa base, añadió, Chile "puede proyectarse hacia el desarrollo, durante esta década, con razonable optimismo".

"Mantenemos nuestro rumbo económico y nuestros compromisos. Nos propusimos crecer al 6 % anual en promedio y crear 200 mil empleos por año, y lo estamos superando", sostuvo, alertando de que "el desarrollo, la posibilidad de seguir creciendo al 6 % y de crear empleos no está asegurada".

Reiteró, además, el compromiso del Gobierno de reducir el déficit fiscal estructural al 1 % del PIB en 2014 y que el gasto crezca menos que el PIB.

"Así contribuimos a contener las presiones inflacionarias, a permitir menores tasas de interés y a la competitividad cambiaria", señaló.

"Si somos capaces de combinar la flexibilidad adecuada para adaptarnos a los nuevos escenarios con la perseverancia de las sanas políticas que nos distinguen, lograremos salir airosamente adelante", concluyó.